Cada vez que un equipo debe visitar a Boca en la Bombonera se tejen suspicacias acerca del arbitraje. No sólo me refiero a los clubes de menor envergadura, sino también a los que integran la nómina de los cinco grandes. Justamente en el corriente torneo han jugado en ese estadio Independiente, San Lorenzo y Racing. A los primeros no les fue validado un gol (remate de Núñez), al Cuervo no le cobraron un claro penal y a la Academia sí le sancionaron la pena máxima, pero en su contra y encima, sin que existiera una infracción.
En el caso del Boca-Racing que finalizó 2 a 1, se generaron varias jugadas polémicas. La primera de todas fue a los 38 minutos del PT cuando Pablo Lunati cobró falta de Migliore a Figueroa y por ende, penal. Es la segunda vez consecutiva que le cobran al rubio ex Rosario Central dentro del área algo que no existe (sucedió también el domingo pasado en Tucumán).
Luego del partido Franco Sosa se refirió a esta jugada que derivó en el 1 a 0 parcial: «Lunati me dijo que Migliore le tocó las piernas, pero nada que ver. No fue penal, y estas cosas nos pasan siempre a nosotros», declaró enfurecido el tucumano que, faltando segundos para el cese de la primera etapa, metió el cabezazo del transitorio empate.
El complemento estuvo repleto de reclamos, enojos y polémicas. Entre ellas constó la de los 22 minutos cuando Lugüercio dentro del área fue pisado en el tobillo por el paraguayo Cáceres y cayó. Lunati no pitó nada e hizo la seña para que el delantero se levantara. ¿Realmente fue penal? «Ése sí fue penal», respondió el ex Estudiantes. «A Lugüercio lo tocaron abajo y no cobró (por Lunati) nada. Para que a Racing le den un penal tienen que matar a uno», explotó otra vez Franco Sosa.
¿Saben los árbitros qué jugadores tienen cuatro amarillas? Pareciera que sí. Perdón, me corrijo, depende qué jugador y en qué equipo juega. Sebastián Battaglia acarrea esa cantidad de tarjetas fechas atrás, al igual que Riquelme. Y en este encuentro ante Racing, ambos fueron merecedores de la cartulina amarilla. El volante central se cansó de cometer infracciones en el segundo tiempo, una de ellas fue una entrada muy dura contra Moralez, pero Lunati hacía vista gorda y apenas sancionaba el foul.
Lo del número diez es discutible y poco importa a Racing, pero se le tuvo que haber mostrado la amarilla por haber discutido con el plateísta en el festejo del segundo gol suyo.
Al respecto de esto y del juez del partido se refirieron Yacob y Moralez: «Los árbitros tienen que hacer una reflexión porque cada vez que juega Boca pasa lo mismo», dijo la Flaca. «Que dirigiera Lunati ya daba para dudar», sentenció el Enano.
En conclusión, la mayoría de los jugadores académicos coincidieron en la frase: «Fue un robo a mano armada». A alguno le parecerá exagerado, pero el jugar un partido cada fin de semana es el trabajo de los jugadores y ellos se sintieron perjudicados mientras hacían su labor.
Maximiliano Értola
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