Adrián Bastía convirtió el definitivo 1-1 del Asteras Trípoli ante el Panathinaikos y era el héroe del partido. Pero, a los 45' del ST, un hincha invadió el campo de juego, y al Polaco se le ocurrió hacer justicia por mano propia y lo bajó de una patada. El árbitro encima le sacó la roja. "Quise hacer una obra de bien", se justificó el volante.
"Entró un hincha al campo y no lo podían parar. Yo andaba por la mitad de la cancha y cuando me pasó cerca, le metí una trabada (sic). No fue una patada fuerte, eh, lo hice para ahorrar tiempo", expresó el ex volante de Racing y Estudiantes de La Plata.
Sobre la expulsión, (que, si bien es reglamentaria porque se trata de una agresión, es una decisión ridícula), manifestó: "No entendía nada. Me quería morir. Quise hacer una obra de bien y me salió una obra de mal".
Bastía, en Argentina, se caracterizaba por que se le escapaba un poquito la patita ante sus rivales. Tuvo entredichos y roces no sólo con jugadores de fútbol, sino que también con periodistas. Pero nadie hubiera imaginado que se le escaparía la patita frente a los hinchas. ¿Estuvo bien el Polaco? ¿O esa tarea le correspondía al personal de seguridad y no a un jugador de fútbol? "Si al tipo no lo paraba yo, no lo paraba nadie. Creo que los de seguridad estaban excedidos de peso", tiró Bastía.
Fuente y video en www.supergol.com.ar/2008/11/30/11436.php
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