El último gran ídolo de la historia de riverplantense se hace extrañar y en Núñez se necesita de su calidad.
River no encuentra el rumbo y el no encuentra su lugar en Mendoza. Se topó con una categoría en la que el fútbol es más cerrado, donde los espacios no abundan y como si fuera poco el lujo de las comodidades que tiene la Primera división no se hallan en este certamen. Para el “burrito” no va ser nada fácil esta adaptación, aunque futbolísticamente hablando, por sus características y técnicas en cualquier instante va a poder demostrar sus pinceladas y su habilidad.
¿Para River? Es el doble de complicado porque no encuentra el juego, algo que el brindaba todos los domingos y por sobre todas las cosas no encuentra quien agarre la pelota sin sacársela de encima.
Simeone extraña al enlace que lo hizo coronar en el Clausura 2008 y como respuesta encuentra puros desacierto dentro del campo de juego, todos los domingos da vuelta las fichas para ganar el juego pero no puede conciliar la esencia que le ponía Ariel Ortega a sus dirigidos.
La decisión que se tomo en Núñez, de separarlo, el tiempo dirá si fue la correcta o no, lo mismo para el ídolo Jujeño que por su cuenta negocio la incorporación a la lepra mendocina. Las conclusiones hablan por si solas River Plate Sin ortega, es como la camiseta sin la banda roja y Ortega sin River es una estrella sin brillo, es un Ortega sin piernas, sin quiebre de cintura y sin corazón. Todo hace pensar que algún día volverá a su querido club, donde siempre lo van a recibir con los brazos abiertos, por el cariño es elocuente y ese amor que le tienen va durar para toda la vida por todo lo que el brindo por el club y por que como dice el “yo los amo y ellos me aman” asintió en alguna de sus declaraciones.
Una sola oración Ortega es decir.......... Soy de River Plate
River no encuentra el rumbo y el no encuentra su lugar en Mendoza. Se topó con una categoría en la que el fútbol es más cerrado, donde los espacios no abundan y como si fuera poco el lujo de las comodidades que tiene la Primera división no se hallan en este certamen. Para el “burrito” no va ser nada fácil esta adaptación, aunque futbolísticamente hablando, por sus características y técnicas en cualquier instante va a poder demostrar sus pinceladas y su habilidad.
¿Para River? Es el doble de complicado porque no encuentra el juego, algo que el brindaba todos los domingos y por sobre todas las cosas no encuentra quien agarre la pelota sin sacársela de encima.
Simeone extraña al enlace que lo hizo coronar en el Clausura 2008 y como respuesta encuentra puros desacierto dentro del campo de juego, todos los domingos da vuelta las fichas para ganar el juego pero no puede conciliar la esencia que le ponía Ariel Ortega a sus dirigidos.
La decisión que se tomo en Núñez, de separarlo, el tiempo dirá si fue la correcta o no, lo mismo para el ídolo Jujeño que por su cuenta negocio la incorporación a la lepra mendocina. Las conclusiones hablan por si solas River Plate Sin ortega, es como la camiseta sin la banda roja y Ortega sin River es una estrella sin brillo, es un Ortega sin piernas, sin quiebre de cintura y sin corazón. Todo hace pensar que algún día volverá a su querido club, donde siempre lo van a recibir con los brazos abiertos, por el cariño es elocuente y ese amor que le tienen va durar para toda la vida por todo lo que el brindo por el club y por que como dice el “yo los amo y ellos me aman” asintió en alguna de sus declaraciones.
Una sola oración Ortega es decir.......... Soy de River Plate
Por Martín Beamurguia.

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