El picado de los players de Estudiantes en el Centenario se jugó bastante fuerte. Después, cuando Andújar practicaba con los otros arqueros, le apagaron las luces del estadio y se tuvieron que ir. Ojo que mañana será más bravo contra Nacional, sin Verón y con toda la gente en contra.
Fueron veinticinco minutos de fútbol en media cancha, muy recreativo. Un fútbol mezclado, con Sabella jugando al medio, como en los viejos tiempos. Fue un aperitivo de lo que será mañana a la noche en este mítico Centenario: un partido fuerte, con tackles y algunas pataditas subidas tono. Más allá de la buena onda, nada aconsejable para una previa de semifinal de Libertadores. Pero bueno, parece que los muchachos decidieron hacer un simulacro del duelo contra Nacional, a las 21.15. Fue ese fulbito pseudoviolento con Claudio Gugnali sacando tarjetas, medio en broma, medio en serio.
Después de ese picado en pleno Centenario, en el que no hubo ningún movimiento táctico, no hubo penales, ningún ensayo. No, más allá de que se llegará a esa instancia si pierden 1-0, no hubo tiempo para eso ni decisión de hacerlo. Además, claro, los arcos ni tenían redes. Y el cierre de la noche fue forzado: cuando los jugadores de campo ya se habían ido, Mariano Andújar se quedó con los otros arqueros haciendo un peloteo con el DT de goleros. Y cuando empezaba el momento de los centros, de golpe ya no se veía nada. ¿Qué pasó? Les apagaron las luces del Centenario, pese a que el equipo recién estaba ahí desde hacía 40 minutos. Y chau práctica, de vuelta al bunker. A prepararse para el duro duelo de mañana.
Fueron veinticinco minutos de fútbol en media cancha, muy recreativo. Un fútbol mezclado, con Sabella jugando al medio, como en los viejos tiempos. Fue un aperitivo de lo que será mañana a la noche en este mítico Centenario: un partido fuerte, con tackles y algunas pataditas subidas tono. Más allá de la buena onda, nada aconsejable para una previa de semifinal de Libertadores. Pero bueno, parece que los muchachos decidieron hacer un simulacro del duelo contra Nacional, a las 21.15. Fue ese fulbito pseudoviolento con Claudio Gugnali sacando tarjetas, medio en broma, medio en serio.
Después de ese picado en pleno Centenario, en el que no hubo ningún movimiento táctico, no hubo penales, ningún ensayo. No, más allá de que se llegará a esa instancia si pierden 1-0, no hubo tiempo para eso ni decisión de hacerlo. Además, claro, los arcos ni tenían redes. Y el cierre de la noche fue forzado: cuando los jugadores de campo ya se habían ido, Mariano Andújar se quedó con los otros arqueros haciendo un peloteo con el DT de goleros. Y cuando empezaba el momento de los centros, de golpe ya no se veía nada. ¿Qué pasó? Les apagaron las luces del Centenario, pese a que el equipo recién estaba ahí desde hacía 40 minutos. Y chau práctica, de vuelta al bunker. A prepararse para el duro duelo de mañana.



El contrato con el delantero es por tres años y el “pincha” compartirá la mitad del pase con Boca. Cuando ambos equipos se enfrenten, Boselli no podrá ser utilizado por Sensini. El juvenil se suma a un grupo muy numeroso, en el cual se esperaba un éxodo importante que no se produjo. Actualmente, Andujar, Angeleri y Lázzaro siguen entrenando con el plantel y las únicas bajas son Piatti, Maggiolo y jóvenes jugadores que últimamente no eran tenidos en cuenta, como Pirchio (lo buscan del Cuenca ecuatoriano), Badell (lo quiere Independiente Rivadavia) y Morales (tiene una oferta de Arsenal). Como contrapartida a lo que fue el Clausura, el entrenador tiene múltiples variantes en ataque, ya que a las llegadas de Calderón, Fernández y Boselli, se le suman Carrasco, quien tuvo buenas participaciones cada vez que ingresó, Lugüercio y Lázzaro. En definitiva, todavía se esperan ofertas por Andujar y Angeleri y la dirigencia va a insistir en la búsqueda de Matías Sánchez, quien sostuvo que no quiere continuar en Avellaneda y hace varias semanas que suena para sumarse a Estudiantes.
Si bien José Luis Calderón y Gastón Fernández ya son jugadores “pinchas”, todavía no hay un “goleador de raza” en el plantel que le permita dormir tranquilo a Sensini. Luego de la novela con Ernesto Farías, que finalmente no terminó bien para los platenses, apareció la posibilidad de contratar a Mauro Boselli, un delantero interesante y sin lugar en Boca. Sin embargo, al interés de Estudiantes se le sumó el de otros clubes, como Independiente y Lazio. Una vez que el club de Avellaneda bajó los brazos, la lucha quedó entre el “león” y los italianos. La buena noticia llegó en las últimas horas, ya que el club romano contrató al checo Kozak y desistió en su afán por llevarse al juvenil de Boca. Todo parece indicar que el negocio va a ser redondo para Abadie. Por 2.200.000 dólares, el club se quedaría con el 50% del pase del delantero.