Racing cayó en condición de visitante por
La salida de Caruso imaginaba otra cara en el juego. Juan Barbas, aquel campeón juvenil en Japón 1979, denota un pensamiento de buen pie, de toque por bajo, de paredes y paladar negro. Sin embargo, en el Diego Armando Maradona y con la presencia del DT de
En un día recordado para la militancia peronista, por aquel 17 de octubre de 1945, Racing tuvo una jornada para el olvido. Desde el vamos, el conjunto local salió a presionar y a comerse literalmente el mediocampo. Con Ortigoza y Mercier como estandartes, el Bicho recuperaba rápidamente la pelota y salía tocando por bajo manejando y haciendo circular de manera correcta el balón.
A los 12 minutos, una infantil infracción de Aveldaño dejó la puerta abierta para que Argentinos se pusiera en ventaja. El centro fue al corazón del área chica y el uruguayo Scotti metió la mano para poner arriba al local. Una innecesaria falta, más allá de la falla arbitral, complicaba otra vez a Racing, que justamente no se caracteriza por levantar partidos. En menos de un cuarto de hora, la historia se repetía y la paciencia de los hinchas caminaba por la cornisa.
Tal vez se esperaba que Argentinos retrocediera unos metros en el campo producto de la presión visitante en busca de la igualdad, pero nada de eso sucedió. El
El griterío del público académico iba en contra de sus jugadores y se potenció cuando Sebastián Rosano se perdió el empate dentro del área chica. Algunos festejaron el gol, pero luego pensaron que había sido anulado por posición adelantada. Lo cierto es que el ex Tigre estaba habilitado y mandó, increíblemente, la pelota afuera.
La escasa esperanza racinguista cesó cuando Hauche se escapó por izquierda y habilitó a Raymonda para que este venciera a De Olivera, que tocó poco la pelota a lo largo del partido. A falta de diez minutos para el final de la primera etapa, el resultado ya era irreversible. La sentencia no dejaba espacio para la duda debido a la pobre producción de un equipo sin reacción, de un equipo al que le cuesta dar dos pases seguidos, de un equipo que no conecta una línea con otra.
El complemento tuvo en cancha a Grazzini y a Lluy por Tavio y Rosano. El mediapunta estuvo movedizo, pidió la pelota, eludió rivales pero le faltó el pase final. No tenía con quién asociarse y por eso casi todas sus jugadas fueron individuales. Lugüercio se encuentra apagado, al igual que Lucero. Pablo Caballero retrocedió más de lo que debía y por eso Racing no tenía un referente de área, más allá de que cuando lo tuvo tampoco hizo demasiado.
Para el detalle final quedaría la rápida expulsión de Lluy, con una amarilla se arreglaba, y la inclusión de Castromán (por Pérez) para buscar alternativas en ofensivas y quemar las últimas naves. No obstante, la acumulación de gente en ataque no mermó la irrisoria creación que tiene el equipo. Yacob no fue el mismo león de siempre, estuvo perdido en la marca y mal en la distribución.
El rendimiento futbolístico debe modificarse con celeridad. Se tiene que buscar una consolidación en defensa. Se tiene que afirmar un mediocampo con marca y juego. Se tiene que fusionar el equipo con su delantera, que encima de no tener gol queda muy aislada del resto. El sufrimiento continuará para los hinchas, que sobre nueve partidos vieron cuatro empates y el resto fueron caídas. La promoción es cada vez más un hecho si las actuaciones mantienen este ritmo y el descenso aún está lejos porque los conjuntos que están por debajo juegan igual o peor (difícil) que Racing.

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