Con dos goles de cabeza, uno en el primer tiempo y otro en el segundo, Racing superó a Newell´s y la gente terminó cantando el hit del 2001 cuando el equipo de Mostaza Merlo iba dando los pasos hacia el campeonato. Sí, Caruso produjo que los hinchas pasasen rápidamente a olvidarse de la promoción para poder pensar en un Apertura próximo a lo grande, tal como se merece el club.
«Tenés que salir campeón, este es el año…» fue lo escuchado en un Cilindro no tan colmado como lo hubiera estado sin la pandemia que afecta al país. Es que hubo un Racing hasta el clásico ante Independiente y un Racing pos esa derrota que culminó con el ciclo Llop. El fierro caliente lo agarró el mediático Ricardo Caruso Lombardi y tras pelear siempre entre los puestos de promoción, hizo el milagro de que la última fecha sirviera para el festejo, para el desahogo, para la tranquilidad y la ilusión de un sufrido pueblo académico que, como pocas veces sucede, llegó al presidente Perón a disfrutar.
Y en medio de toda esta alegría había un partido. Ambos técnicos tuvieron varios inconvenientes para juntar once jugadores debido a que lesiones, suspensiones y transferencias derivaron en un ajustado plantel. Por eso en la visita se observaron varias caras nuevas y hasta debutantes y en el cuadro dueño de casa mucho recambio del medio para adelante. Previo al inicio del encuentro las ovaciones se las llevaron Zuculini y Caruso Lombardi. El primero fue agasajado con una plaqueta y varias banderas además de las aclamaciones que cayeron desde las tribunas. Por su parte, el entrenador fue el primer coreado cuando ya se acercaba la hora de jugar.
La algarabía y exaltación que reinaba en la no tan fría noche de Avellaneda pareció mermar con el gol tempranero de Machuca, otro futbolista que le mete a Racing su primer gol en Primera. Pero rápidamente el equipo se recuperó y mostró lo que tal vez mejor hizo Caruso Lombardi desde su llegada a la institución: la fortaleza anímica. El Racing de antes se derrumbaba ante una conversión contraria. El Racing de ahora no. Los jugadores mantuvieron la pelota al piso y trataron de generar juego por la banda derecha con Cáceres, Wagner, Lluy y Lugüercio.
Sin embargo, los rosarinos no se quedaban atrás e imponían la calidad de sus hombres más experimentados. En efecto, se hacía un entretenido partido de ida y vuelta en el que el resultado se preveía que iba a cambiar. Ciertamente esto sucedió cuando de una jugada de pelota parada trabajada en la semana, Matías Martínez, el goleador de
Otra diferencia de los dos Racing. El de antes no aprovecha las oportunidades de balón quieto. Eran centros comunes y hasta a veces mal ejecutados. El de ahora elabora y piensa en la semana cómo dejar al mejor cabeceador libre para que lastime. También la contundencia y la suerte en este tipo de maniobras es algo que suele acompañar a Caruso Lombardi.
En la segunda etapa fue el local quien pegó primero ya que Lucero, de palomita, continuó con la ley del ex iniciada por Castromán en la goleada ante Boca. El ex Newell´s le marcó al club del que nació futbolísticamente hablando y de paso se llevó un fuerte golpe en la mandíbula. Otra vez de cabeza Racing llegaba al gol. Pero esta vez se ponía arriba en el marcador aunque aún quedaba mucho camino por recorrer.
Algo que no modificó por completo este Racing fue cómo jugar cuando se va ganando. Si bien se intenta dominar la pelota y llevar por bajo, el equipo se mete inconscientemente atrás y el técnico, de afuera, manda un mensaje indirecto con las sustituciones que emplea. Mercado reemplazó a Caballero para fortalecer el mediocampo pero implícitamente se comunica al entrenador rival que se va a privilegiar la defensa por sobre el ataque. Así también lo leyó Sensini y por eso rápidamente armó línea de tres en el fondo y pobló el mediocampo.
Se sufrió con algún intento aislado de Salcedo ya que el paraguayo es conocido por su buena pegada de media y larga distancia. No obstante, Racing creció a través de Yacob y Mercado pudo haber definido el partido con un mano a mano que tapó Caffa. Si bien el rival no complicó en demasiadas oportunidades,
Ya después Racing manejó todo a su placer y la gente comenzó con el festejo en las tribunas. De los 46 puntos que disputó Caruso Lombardi al frente del equipo, 30 fueron los que consiguió. También esa cantidad es con la que finalizó el club en la competencia debido a que las primeras tres fechas fueron derrota con Juan Manuel Llop (Lanús, Huracán e Independiente). La fortaleza que resultó ser el Cilindro para el técnico fue primordial para la campaña efectuada: se ganaron seis partidos, se empató uno y se perdió otro.
Estos datos, sumado a que hasta dentro de un mes no se volverá a hablar del tema promoción, invitaron a la gente a ilusionarse con lo que vendrá. A pensar y rezar por el famoso buen ojo que tiene el DT Caruso cada vez que le toca armar un plantel. A cambiar la carátula de por qué se lucha en un torneo. Si bien se empezará en una zona otra vez comprometida, el público entendió que para escaparse de la promoción hay que ganar todos los partidos. Y ganar todos los partidos te lleva a pelear arriba. Y pelear arriba es lo que se merece un club grande. Por eso, ese grito final del público tiene un claro mensaje: olvidarse para siempre de la promoción peleando a la vez el campeonato.
Maximiliano Értola

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