Luego de ocho cotejos el equipo vio la derrota. Sin su mayor exponente, Pablo Lugüercio, Racing careció de juego. La actitud no estuvo ausente en ningún momento a pesar de no contar con ninguna idea para llegar a verle la cara a Gutiérrez con claridad. Cáceres, Aveldaño y Zuculini fueron los mejorcitos de una Academia apagada. Las dos variantes que introdujo Caruso (González y Caballero) anduvieron muy flojas.
Pablo Migliore (5): previo al gol tuvo su única participación en el partido y respondió bien ante un violento remate. Tal vez alguno dirá que salió un poco lento ante el mano a mano de Turdó y puede ser porque esperó demasiado la pelota en lugar de ir a buscarla. En la segunda etapa no tuvo contacto con el balón ni tampoco responsabilidad en el segundo tanto.
Marcos Cáceres (6): con poco, el paraguayo fue de lo mejorcito del equipo. A pesar de ser un verdadero central, Cáceres actuó de marcador de punta y se animó a trepar constantemente en la segunda parte y también a ensayar un remate al arco. Su voluntad despertó varios aplausos del público.
Lucas Aveldaño (6): a pesar de que Turdó le picó a sus espaldas, el ex Rafaela tuvo un buen partido. Cortó varias jugadas en el complemento y nunca perdió en la lucha cuerpo a cuerpo con los delanteros tucumanos.
Matías Martínez (4): el Chaco venía bien pero cortó con rudeza a Ibáñez en el segundo tiempo y dejó al equipo con diez. Aceptable trabajo al defender y peligroso a la hora de atacar vía aérea.
Braian Lluy (5): estuvo contenido en el suplemento aunque pasó más al ataque cuando Racing iba en desventaja ya en el segundo tiempo. Sin embargo, se notó en demasía la diferencia de venir de jugar un excelente partido como volante a jugar de lateral por la izquierda.
Leandro González (4): Caruso le dio la posibilidad de estar desde el arranque pero el ex Olimpo falló. Tras un buen primer tiempo, en la segunda etapa cayó mucho y se fue silbado por el público local.
Franco Zuculini (5): intentó una y otra vez desbordar y mandar el centro en su función de volante derecho de la segunda parte. Pero se quedaba sin aire y los envíos quedaban cortos y resultaban fácil de rechazar para los defensores.
Claudio Yacob (5): distribuyó más de lo que quitó. Le costó hacerse dueño del medio ya que en la primera etapa San Martín dominó ese sector y enhebró el primer tanto desde allí.
Adrián Lucero (5): sintió mucho la falta de un compañero con quien tocar. De Maxi Moralez pasó a Lugüercio, pero esta noche no estuvo el Payaso y por eso el ex Newell´s se perdía con toques que pasaban inadvertidos.
Rubén Ramírez (5): mostró las mismas ganas y actitud de los últimos dos partidos. Corrió a los defensores constantemente y peleó cada balón como si fuera el último. No tuvo ninguna situación clara de gol. En el complemento mermó su participación.
Pablo Caballero (3): lo peor de este Racing. No tiene control de pelota. No utiliza de manera provechosa su buen porte físico debido a que no lo impone ante el rival. Cualquier contrario, sea de estatura más baja o alta, le gana en el salto o la posición. Fue reemplazado bajo una tremenda reprobación por parte del público.
Ingresaron:
Castromán (5): más ganas que ideas. Quiso desnivelar con jugadas demasiado individuales.
Sánchez Sotelo (4): nunca le encontró la vuelta a ser mediocampista izquierdo.
Vigneri: ágil al principio, se quedo luego. Casi convierte el empate.
Maximiliano Értola

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