sábado, 9 de mayo de 2009

¿Se ganó un punto o se perdieron dos?

Para una persona que no vio el partido y sólo se entero del resultado a simple vista diría que Racing sacó un puntazo de un reducto muy complicado. Para la que sólo vio el primer tiempo, la Academia dejó pasar una gran oportunidad de llevarse tres unidades del Amalfitani. Para el que simplemente observó el complemento, la visita rescató un punto de oro que casi se escurre como arena entre los dedos. Sin embargo, para el que presenció los noventa minutos, el empate terminó siendo lo más justo.
Desde el vamos, el local se paró con tres puntas bien definidos -entiéndase por Cristaldo, López y Larrivey-, mientras que Caruso planteó dos férreas líneas de cuatro. Esto daba a entender que los de Avellaneda tratarían de soportar la embestida de un equipo que marchaba puntero e invicto. Movió el celeste y blanco y la primera acción del encuentro justificó la hipótesis previa. Vélez ganó la pelota rápidamente y antes del minuto ya tenía un tiro de esquina a favor. Todo presumía que Racing debía superar el aluvión inicial.
No obstante, y dando la razón a aquellos que dicen que el acumular delanteros en cancha no significa ser ofensivo, la Acadé se adelantó en el campo y a través de Zuculini, Lluy y Lugüercio comenzó a manejar el esférico. Sosa progresaba sólo hasta la línea media y a partir de ahí lanzaba pelotazos cruzados para las apariciones por sorpresa del juvenil Lluy y del propio Payaso. De esta manera, Racing era ampliamente superior a su rival, que no ofrecía nada para contrarrestarlo.
Pero a pesar de dominar la pelota y contar con mejores situaciones de gol que su oponente, la Academia no concretaba y el primer tiempo se iba en empate. En eso apareció la cabeza de Yacob en complicidad con Montoya, que estuvo falto de reflejos, para poner merecidamente en ventaja al cuadro visitante. Muy importante fue esta conquista del capitán (segunda consecutiva) debido a que Racing había echo todo el desgaste y tal vez en el complemento lo iba a sentir. Empero, se iba al descanso con el 1-0 bajo el brazo.
En la segunda etapa Racing se puso 2-0 aunque con menos tenencia de balón que en el primer tiempo. Gareca movió el banco y Velázquez y Martínez le cambiaron la cara a un opaco Fortín. A partir de estos ingresos Vélez creció en juego y comenzó a acercarse al arco de Migliore. El entonces ganador seguía sosteniendo el resultado sin mayores sobresaltos pero sin poder controlar la pelota, algo característico en las segundas partes de la Acadé cuando está en ventaja.
Superando la media hora una falta innecesaria de Franco Sosa permitió al dueño de casa descontar a través de la cabeza de Domínguez. El envión anímico no fue el esperado para Vélez aunque sí Racing sintió el gol. El equipo regaló la salida local, cuando en el suplemento presionó a más no poder, y entonces la V, con paciencia, comenzaba a verle la cara a Migliore.
La expulsión de Ponce no detuvo a Vélez en su objetivo de buscar la igualdad ya que otra vez Zapata de tiro libre arruinó la algarabía académica. Cabe recordar que con la casaca de River y en ese mismo arco clavó un zurdazo en un River 4 - Racing 2. Pero el cotejo aún no acababa. Corría el adicionado cuando Castromán estrelló un remate en el palo y de contra salió todo Vélez para quedarse con la victoria. López quedó cara a cara con Migliore y tocó al centro para Velázquez, que tiró por encima del travesaño teniendo sólo un jugador entre la pelota y el arco.
Los corazones de los hinchas, que ya venían de cimbronazo en cimbronazo, casi se detienen con las dos últimas acciones. El suspenso en la jugada de Castromán hizo que la expectativa en la cabecera visitante creciera en potencia. Segundos más tarde, la corrida de los hombres velezanos a lo Holanda del Mundial 74 provocó que toda parte del cuerpo se arrime hasta la garganta del seguidor racinguista hasta que Velázquez, increíblemente, desperdiciara la ocasión.
Si se ganó un punto o se perdieron dos, cada uno puede hacer su propia lectura. Mirando el vaso medio lleno se desprende que se dejaron dos porotos en el camino por el excelente primer tiempo que realizó el equipo. Pero al repasar la jugada final, la unidad conseguida se defiende con uñas y dientes. Aunque el punto sólo suma si el domingo que viene se logran los tres al enfrentar al Santo tucumano en el Cilindro de Avellaneda.

Maximiliano Értola

No hay comentarios: