domingo, 31 de mayo de 2009

Empate estructurado

Racing viajó hasta La Plata con la clara y única misión de volverse con un puntito bajo el brazo. Lograr lo logró, pero pudo haberse traído algo más si hubiera sabido cómo atacar. Gimnasia se quedó con un jugador menos en el primer tiempo y daba muchas ventajas en su última línea. Sin embargo, Madelón retrasó a Cuevas a la posición de enlace y generó más de un dolor de cabeza a la defensa racinguista, que estuvo muy contenida solamente para tomar un jugador.

La derrota de Rosario Central alimentó la esperanza académica de quedar fuera de todo antes de lo esperado. Para eso había que sumar en el Bosque al visitar a Gimnasia. Si se hubiese abierto una casa de apuestas para adivinar qué clase de partido sería este del domingo a partir de las 17.10 todos apostarían por uno de clase luchado, peleado, friccionado, de bajo nivel futbolístico y cerrado. Efectivamente, todos se hubieran llevado alguna recompensa.

Pero, quién se hubiera jugador por que Racing podría tener accesible el camino a la victoria. Marcelo Cardozo se hizo expulsar en la primera etapa cuando era una permanente salida por izquierda de su equipo. No sólo era una preocupación menos para la defensa visitante sino que también se generaba un hueco en la local. Chirola Romero, ex Racing, fue quien ocupó ese costado a sabiendas que no siente la marca. Entonces, ¿por qué no volcar la ofensiva y la idea de ataque por esa banda?

No obstante, el entrenador de Gimnasia realizó otra modificación táctica que resultó fundamental en el andar de su conjunto. Juan Cuevas dejó la posición de delantero y jugó libre por toda la cancha para arrancar unos metros por detrás del solitario Alonso. Sin embargo, Racing dejó la férrea defensa de cuatro centrales parada de mitad de campo para atrás y nunca puso un hombre para hacer marca personal al desequilibrante chiquitín que tenía el Lobo.

Todo el juego ofensivo del dueño de casa pasó por los pies de Cuevas. El zurdo tuvo un remate que dio en el travesaño y jugó a espaldas de Yacob, Zuculini y Chatruc. Tal vez el capitán racinguista no quiso hacerle sombra permanente ni entrarle con dureza por miedo a sumar una amarilla más y quedarse fuera del próximo encuentro ante Boca.

En conclusión, Racing en defensa tenía amplia superioridad numérica pero la utilizaba muy mal. Los jugadores ocupaban el espacio, como dicen los libros, pero no de manera provechosa. Bastaba sólo con que uno tomase a Cuevas y que otro sobrase en la contención de Alonso para que en ataque pueda demostrarse algo más.

Precisamente, en la faz ofensiva Racing tuvo situaciones pero todas fueron forzadas. Por ejemplo el remate de Yacob que da en el palo fue estirándose y cayendo al piso producto de una larga pared con Lugüercio. Alguna que otra pelota parada también llamó al esfuerzo al Gato Sessa, que respondió siempre bien, pero no era lo que se esperaba de un equipo que jugó casi una hora con un hombre más que su rival.

Otra vez los cambios fueron para conservar el cero en el arco propio y dejando de lado el arco rival. Si bien el empate y el consecuente punto sirven, con un poco más de astucia se podía haber traído una victoria que ya alejaba todo tipo de fantasmas de promoción, debido a que el descenso directo quedó definitivamente atrás. Estos dos puntos que sacó el equipo en condición de visitante -ante Colón y GELP- sirven si dentro de quince días se vence a Boca como local.

Maximiliano Értola

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