Otra final de Champions que tendrá a un argentino campeón. ¿Messi o Tevez? Aquí la historia de vencedores y vencidos. Pensar que en 1956, Alfredo Di Stéfano (el más ganador de todos) y Héctor Rial con el Real Madrid abrían el juego.
Será Messi contra Tevez, si Ferguson se anima a sacarlo del banco cuando las papas le quemen. Será en el Olímpico de Roma. Será argentino contra argentino. Pero no será la primera vez. Los flashes argentos, lógico, se van con la Pulga, se van con Apache. Sin embargo, detrás de una final europea de clubes campeones, se escriben historias criollas de las más ricas. Porque en 1956, en la edición inicial, dos argentinos dieron la vuelta olímpica con el Real Madrid: Alfredo Di Stéfano y Héctor Rial. Un año más tarde, llegó el primer encontronazo entre compatriotas: la misma dupla Merengue se cruzó con Miguel Montuori, un rosarino que pasó por el fútbol chileno (Universidad Católica) y terminó convirtiéndose en el 10 más famoso de la Fiorentina... El glamour del Coliseo, de la Fan Fest, los miles de catalanes, los miles de ingleses que pisarán la capital italiana para llenar el estadio, para vaciar en las calles litros y litros de alcohol (más allá de la supuesta veda), tapan el color sepia de los libros de historia. Hoy, la maravilla se llama Champions League. Aunque la competencia supo llamarse Copa de Campeones de Clubes Europeos. Un nacimiento lleno de rebeldía. Y, por qué no, de estrategia periodística... A mediados de los '50, había sólo dos copas de importancia en el Viejo Continente. Una, la Latina, que enfrentaba a los campeones de Portugal, España, Italia y Francia. Otra, la Mitropa, que hacía lo propio con los mejores del otro lado de la cortina de hierro. Sin embargo, en 1954, el Wolverhampton inglés, campeón británico, jugó dos amistosos ante el Honved húngaro y el Spartak ruso. El Daily Mail, al respecto, proclamó al equipo de la isla como "campeón del mundo de clubes". Eso cayó mal en el continente. Gabriel Hanot, cara visible del tradicional diario francés L'Equipe, recogió el guante. "Antes de decir que Wolverhampton es invencible, tendrían que viajar a Budapest o a Moscú. Además, en Europa hay otros grandes equipos", dijo Hanot. Y desde su diario comenzaron a gestar un nuevo torneo, a jugarse entre semana para que no interferir a las competencias locales y... Para vender un poco más y no esperar los resultados del fin de semana. Ah, y en principio, sin ingleses. Y sin sorteo para los 16 participantes iniciales. Mano a mano. Por eliminación. Suerte y verdad. Cara o cruz... La final, lógico, se disputó en la casa de los hacedores de la cosa. En el mítico Parque de los Príncipes, el 13 de junio de 1956, Real Madrid visitó en el partido (único y) definitivo al Stade Reims local ante 38.239 espectadores. Fue 4-3. Hubo un gol de Alfredo Di Stéfano y un doblete de Héctor Rial (el gol del triunfo a falta de 10', por ejemplo). Claro, un par de argentinos. Los pioneros en levantar la Orejona... Marcando el camino...Lo de la Saeta Rubia fue magnífico. Y pudo haber sido un proto Messi. Di Stéfano se había ido en conflicto de River a Millonarios de Colombia. Alfredo la rompió en una gira por España con los cafeteros y causó sensación. El Barsa le arregló todo con River mientras que el Real hizo lo propio con Millonarios. Caos. El mediador de la FIFA hizo la salomónica: el de Barracas tenía que jugar la primera temporada con el Madrid, la posterior con los catalanes (con quienes hasta había jugado algunos amistosos), y así sucesivamente... Los Culé se plantaron y le dieron vía. La Gran Vía... Cuatro millones cuatrocientas mil pesetas fue su costo. Y en el Bernabeú fue Dios. Ganó cinco copas europeas (¡donde convirtió 49 goles en 58 partidos!), ocho ligas, fue cinco veces Pichichi, se llevó una Intercontinental, una Copa del Rey... Encima compartió selección. Vistió la pilcha argentina y también la española. Hoy, con casi 83 años, es presidente honorífico del club. Genio y figura. Su colega fue Héctor Rial, un pergaminense tapado a quien la Saeta le recomendó a los dirigentes. Fue un entreala de San Lorenzo que pasó, también, por el fútbol colombiano y Nacional de Montevideo. En Madrid fue Jesús. Y se llevó, a nivel europeo, tantos logros como su amigo. Fueron los primeros. No serían los últimos. En Roma habrá argentinos, ganadores y perdedores. Y no todos fueron Di Stefano ni Rial a la hora de contarse las medallas. Las ediciones de la Copa de Europa entregaron muchas de oro para los nuestros. Y también de plata... Desde 1956 a 1960, el Madrid arrasó con todo. En las primeras tres finales levantaron la copa Di Stéfano y Rial. En 1958, Luis Carniglia, el técnico, se sumó a los festejos. Y en el 59, desde el arco, Rogelio Domínguez también salió campeón. Claro, hubo otros que se quedaron con las ganas. En el 57, como se dijo, fue Miguel Montuori subcampeón con la Fiore y en 1958 le tocó a Ernesto Grillo y Ernesto Cucchiaroni con el Milan. Ojo, la Saeta también fue segunda, eh. En 1962, su equipo fue derrotado por Benfica en la final, como en 1964 ante el Inter de Helenio Herrera (otro DT que hizo historia en el Inter, también vencedor en 1965). En 1967, Herrera se quedó con las ganas del tercer título. Y hubo que esperar hasta la otra década para que los argentinos regresen a las celebraciones... En 1974, el Atlético de Madrid perdió una final (con desempate y todo) increíble frente a Bayern Munich. Ramón Heredia jugaba para los Colchoneros. El Toto Lorenzo los dirigía. En 1976, la mala llegó para Osvaldo Piazza quien no consiguió el milagro ante los alemanes jugando para Saint Ettienne, donde aún es ídolo. Las buenas llegaron a fines de los '90. Fernando Redondo festejó en 1998 y 2000. En este año, fue verdugo del Valencia de Héctor Cúper, Pellegrino, Claudio López y Kily González. Un año después, frente a Bayern, Ayala y Aimar cayeron también en la volteada... Ya en el Siglo XXI, en Glasgow 2002, el Real Madrid de Santiago Solari venció al Leverkusen de Diego Placente. En 2004, Porto derrotó al Mónaco de Hugo Ibarra y Lucas Bernardi. En 2005, Hernán Crespo llevó al Milan a la cima hasta que Liverpool, en otro desenlace increíble, lo bajó de un hondazo. En 2007, los Rossoneros se sacaron la espina contra el Liverpool de Javier Mascherano. El último antecedente resultó feliz para Carlitos Tevez y el Manchester United. Apache, en Moscú 2008, jugó los 120' de juego frente al Chelsea y convirtió en la tanda de penales. Esta vez, si Ferguson se anima, irá por el bi. Messi ya está listo. Además, todavía se arrepiente de no haber salido al menos en la foto del 2006, cuando el Barsa consiguió su segundo título europeo... Largo el listado, ¿no? Y... Detrás de la Orejona siempre habrá un argentino. Vencedores y vencidos...

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