domingo, 19 de abril de 2009

La victoria se construyó de adelante para atrás

Racing superó con justeza a un timorato Banfield que llegó al Cilindro sin una idea clara de juego. Por eso, el equipo de Caruso Lombardi pegó de entrada y se limitó a mantener el triunfo en los guantes del heroico Migliore, que estando bajo un pésimo estado físico soportó los 90 minutos y fue vital para que la Academia quedase dos puntos por debajo de su rival de turno en la tabla de los promedios.

Dos esquemas similares comenzaron a disputar el partido en el presidente Perón. El local presionó de entrada y así logró abrir el marcador con una buena combinación Lugüercio-Lucero para que el zurdo definiera con su pierna menos hábil y así poder vencer al insultado Lucchetti. Corrían nueve minutos y el delirio en las tribunas tenía un justificativo: se comenzaba ganando conociendo ya el empate entre el Lobo y el Canalla.

La presión continuó quince minutos más. Tal vez le faltó algo de profundidad a cada ataque académico pero los jugadores lejos estaban de pensar en el arco propio. No obstante, el Taladro dispuso de dos ocasiones para emparejar la historia pero se encontró con un Pablo Migliore en su esplendor.

En la segunda etapa todo cambió. Fue una postal del clásico ante River, donde la visita dominó ampliamente las acciones y se dedicó casi todo el complemento a jugar en campo contrario. En consecuencia, Racing debió retrasarse varios metros y jugar muy cerca de su propia valla.

El 1 a 0 daba tranquilidad pero a la vez preocupaba lo arrinconado que estaba el equipo. Caruso movió el banco pero no hubo cambio alguno. Banfield no mermaba en su posesión de pelota y por eso las figuras de Migliore, Aveldaño y Sosa crecían con el correr de los minutos. El tucumano debía jugárselas mano a mano con Bertolo, el pelado luchaba con físicamente con Silva y el arquero sostenía la victoria mostrando firmeza ante cada intervención.

La solides de la defensa fue clave para que se continuara en ventaja. Lucero pegó de entrada y luego todo se construyó atrás. Cuando los volantes eran superados aparecían los defensores para alejar todo inconveniente. Sin embargo, en seis oportunidades estos también fueron vencidos y ahí surgió Migliore con su malestar físico, con su vómito y con su fiebre para no tener que ir a buscar el balón dentro de su portería, que lleva 427 minutos sin ser vulnerada.

En ocasiones de convertir, Banfield goleó al elenco racinguista. Pero como lo único que interesa es meterla, Caruso & Cía. terminaron festejando lo que a priori era otro partido de seis puntos. Ahora Racing irá a un extenso campo de juego donde será muy complicado jugar de la misma manera. El argumento más próximo es el 0-3 que remontó San Lorenzo en la época Gustavo Costas. Anoche, el triunfo se construyó de adelante para atrás: metiendo el gol y luego aguantando. El sábado deberá suceder lo contrario: colocar ladrillo por ladrillo en defensa para después pensar en el ataque.

Maximiliano Értola

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