La victoria frente a River marcó el debut como titular de Braian Lluy, oriundo de Pergamino, que debido a las malas condiciones de la pensión donde vivió siete años amenazó con largar todo y volverse a su ciudad natal. Sin embargo, gracias a José Luis Martínez Gullota y a Hernán Barcos, el defensor continuó su esfuerzo por Racing y finalmente le llegó su fruto. «Estuve siete años en la pensión de Caballito, que era una casa de dos pisos para 60 chicos. A veces volvíamos de estar todo el día afuera y cuando llegábamos no había nada para comer. Muchas veces pensé en dejar todo y volver a Pergamino, pero un par de personas me salvaron. Entre ellas Wally (Martínez Gullota) y Barcos (Hernán). Ellos estaban ahí conmigo y me decían que no aflojara», narró Lluy. En consecuencia, el juvenil se mantuvo firme en el club con la idea de algún día poder llegar a Primera: «Con la cantidad de años que pasé en la pensión ya me decían que era el dueño. Estaba siempre en la portería con el teléfono pero mi ilusión siempre fue poder jugar en Racing y acá estoy». El partido soñado por Lluy llegó tras «un primer semestre con Llop en el cual no me ponía y no tenía chances de jugar. Sólo trabajaba como sparring y pensaba que no iba a ir a la última pretemporada. Sentí un vacío enorme cuando me enteré que no iba, pero al final viajé y todo cambió», se sinceró el chico de 19 años. Finalmente el día esperado llegó el sábado último cuando la Acadé recibió a River. Ante la suspensión de Sosa y el bajo rendimiento de Mercado, Caruso Lombardi puso sus fichas en el protagonista de esta nota para que hiciera su debut como titular en nada más ni nada menos que un clásico. «Me sentí muy cómodo. Y eso que nunca había jugado de cuatro. Soy volante por derecha, pero también fui lateral izquierdo, volante izquierdo y cinco. Aunque ser cuatro es muy simple», contó el de Pergamino. Sin embargo, el pos partido también fue para destacar ya que varios fueron los hinchas que a la salida le pidieron una foto o un autógrafo. Esto hizo que su padre se emocionara y estuviera chocho, al igual que su hermano y su cuñada que lo aguardaban fuera del estadio. A esto Braian agrega: «Creo que los 40 grados de fiebre que tuve el domingo fueron por el partido. Jugando estuve tranquilo, pero en frío me dolía todo y no podía creer que había debutado de titular».Dando a entender su humilde origen, el futbolista advierte: «Todavía no sé si voy a volver a jugar. Al menos sé que al técnico le generé dudas, que demostré que aunque sea puedo ir al banco y que ahora depende de él». Por último, Lluy bromea: «Recién voy a cobrar mi primer sueldo a fin de mes y lo voy a gastar todo en pagar apuestas. Le tengo que pagar al cocinero, a los chicos de la pensión y al que me alquila el departamento porque me dijeron que debutaría a los 19 años y yo les había apostado que no». Efectivamente, Caruso lo puso a esa edad y por eso poniendo estaba la gansa.
Maximiliano Értola

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