domingo, 8 de marzo de 2009

Muchos defensores, poca defensa

Racing cayó estrepitosamente en su visita a Victoria por 4 a 1. El equipo conducido por Caruso Lombardi nunca mostró firmeza en su línea de fondo y por eso Tigre aprovechó cada ocasión de gol al máximo. La cantidad de jugadores con características de marca en el campo fueron seis y ninguno pudo controlar la ofensiva local. Tampoco el cambio de arquero dio sus frutos ya que Migliore recibió cuatro anotaciones y tampoco aparentó tener solidez en los centros.
Segundo partido de la era Ricardo CR. Otra vez tenía que jugar estando en zona de promoción, en este caso debido al empate de GELP. El rival era el Matador de Diego Cagna que, al igual que Racing, aún no había ganado en el 2009. Como sucedió ante Argentinos hace siete días, el entrenador mantuvo los mismo cuatro de la defensa y trasladó a Franco Sosa pegadito a Wagner, pasando Leandro González a trabajar por el carril derecho. Arriba ingresó Pablo Caballero para aportarle más altura al conjunto. En el arco, Campagnuolo, de bajo rendimiento, dejó el lugar a su colega Migliore.
Así salía la Academia a la cancha. Sin un conductor, sin alguien que pueda manejar los hilos del equipo y hacerse cargo del balón sin que este queme. La idea era desbordar por los costados y mandar pelotazos para que Caballero fuera a buscar de cabeza. Un pobre planteo daba pocas probabilidades al elenco de Avellaneda de llevarse los tres puntos.
Sin embargo, y contrariamente a lo que pasó frente a los Bichitos colorados, el inconveniente estuvo en la línea de atrás. Los de camiseta azul y roja dominaban el mediocampo a su placer y encontraban huecos por todos lados para llegar al área rival. Ni González, merece párrafo aparte, ni Sosa ni Wagner ni tampoco Lucero podía hacer pie en ese sector del terreno. Entonces a partir de allí fue que Tigre elaboraba situaciones de gol. Y precisamente a los 4 minutos se abrió la cuenta y se derrumbó todo el planteo de Caruso.
Si bien llegó el empate, aunque de manera muy afortunada, Racing caminaba por la cornisa. Demostrado quedó esto con la infantil infracción que cometió Martínez dentro del área mayor y el consecuente penal cobrado por Brazenas. 2 a 1 y otra vez a remontar.
El segundo tiempo fue la prolongación del primero. La Acadé no mostró ningún cambio de actitud y por eso Tigre se despachó con dos goles más y una goleada que humillaba a un grande del fútbol argentino, que nunca salió a ganar el partido.
La falta de atención fue el problema principal. Los errores de concepto que tuvieron varios jugadores de celeste y blanco hacen dudar de lo profesional que aparentan ser. González, volanteando por derecha, nunca pudo eludir un contrario. Empero, tampoco pudo detener las escaladas del experimentado Arruabarrena, que pasaba al ataque muy libremente y generó el penal. También el ex Olimpo demostró una falta de compromiso total con su equipo al observar como Lázzaro podía llegar hasta el fondo y mandar un centro para que de cabeza otro hombre de Tigre estuviera sólo para gritar otra vez.
Ya quedó plasmado que no sirve absolutamente de nada acumular jugadores con características de marca. Teniendo en campo a Mercado, Aveldaño, Martínez, Shaffer, Sosa y Wagner, Lugüercio no sabe con quien hacer circular el esférico. Siempre recibe incómodo un pelotazo, tiene que darse vuelta, aguantar la embestida del rival y luego levantar la cabeza e ingeniárselas para pisar el área y llevar algo de peligro.
El próximo encuentro será con Godoy Cruz en condición de local. Por lo que se juega cada equipo, el partido será una verdadera final. Actuando en casa, Caruso debería modificar cuanto antes el esquema defensivo y comenzar a utilizar a los futbolistas que manejan la pelota.

Maximiliano Értola

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