La respuesta al interrogante es sí. Racing sumó un nuevo partido sin ganar y debutó en el Clausura con un 1-3 ante Lanús jugando todo el complemento con diez por la expulsión de Mercado. Los destellos de Valeri y Blanco más la contundencia de Sand fue demasiado para un conjunto que pelea más de lo juega. El entrenador deberá encontrarle la vuelta a este plantel rápidamente si no quiere sufrir como el año anterior.
Esté quien esté, integre quien integre cada conformación académica, la ilusión siempre se renueva ante el amanecer de una competencia. Y el 2009 no quedó exento. Por el contrario, se agregó el condimento que luego de casi una década, la institución es comandada por un presidente y una comisión directiva.
El objetivo pues estaba destinado a incorporar jugadores de gran peso jerárquico para sacar al club de la mala situación deportiva y ubicarlo entre los puestos de vanguardia. De los cuatro cupos disponibles para que arriben futbolistas, Racing contrató a Falcón, Vigneri, Castromán y está al caer lo de Tito Ramírez, el delantero tan ansiado por Llop.
Pero el plantel sufrió una baja muy importante. El generador de fútbol, Maximiliano Moralez, no pudo arreglar su continuidad y pasó a Vélez. Muchos, por no decir todos, pensaron que esta ausencia podía ser notoria en el juego del equipo en las primeras fechas. Y efectivamente eso ocurrió.
El primer eslabón de esta larga cadena fue Lanús. Una entidad seria, acorde a lo que las leyes de un cuadro con pretensiones altas indican. Cuenta con un presidente, el doctor Marón, cuyo proyecto de institución fue a largo plazo y ahora se están desplegando los resultados. Conformó, junto con Ramón Cabrero, un semillero inagotable de excelentes jugadores que nutrieron a la Primera de forma inexorable. En consecuencia, sólo el Granate reforzaba lo que hacía falta, el resto son todos pibes que se conocen de memoria.
Del otro lado se encontraba con un Juan Manuel Llop que armó una idea de juego con pelota al piso pero sin un conductor claro. Racing intenta desplegar un fútbol vistoso pero no tiene los elementos necesarios como para lograrlo. Moralez era el actor principal y si él, la obra no es tal.
Entonces, lógicamente, la diferencia entre estos extremos futbolísticos fue notoria. Si bien comenzó la Academia ganando con el tanto de Lugüercio, rápidamente Lanús puso las cosas en su lugar y dio vuelta el asunto con goles y tenencia de balón. Blanco fue determinante por derecha, lugar de la defensa racinguista en que el Chocho introdujo a García por Shaffer, y Pepe Sand hizo lo que mejor sabe hacer: goles a Racing.
El karma de dar vuelta un resultado quedó a la vista nuevamente. De ganar se pasó a perder en un abrir y cerrar de ojos. En otro parpadeo Gabriel Mercado estaba saliendo del campo por haber visto la tarjeta roja por una reacción que un profesional no debe cometer.
Con el equipo con diez jugadores se comenzó la segunda etapa intentando el empate antes del tercero granate. La premisa era matar o morir ya que había que demostrar actitud. Yacob, a pesar de tener amarilla, fue un león en el mediocampo bailando siempre con la más fea: marcar las diagonales de Valeri y Blanco. Falcón por derecha trataba de hacerse eje del juego y se asociaba con el Payaso, pero el arco quedaba muy lejos para sólo estar el uruguayo Vigneri en medio.
Lanús hizo circular el esférico y alcanzó la ventaja final. Posterior a este incidente, los minutos sobraron y la gente local comenzó su retirada del estadio mientras la visitante se hacía escuchar alentando a los jugadores y cantando por amor propio.
Al equipo le falta serenidad, dominio de pelota y gol. Reacciones como las de Mercado lo único que generan es más bronca y aumenta aún más la impotencia. Todavía el chico Pérez está muy verde como para asumir semejante responsabilidad. A través de los entrenamientos, Castromán tendrá que encontrar con celeridad su puesta a punto para ganarse el sector derecho relegando a Falcón al medio. En la delantera se espera por Ramírez para acompañar al solitario Lugüercio. Así se puede pensar en un nuevo Racing.
La Acadé puede dar más. La gente, como quedó demostrado, contribuirá en cada partido con su granito de arena. Ahora falta la contestación dentro de la verde gramilla por parte de los jugadores. El paso número dos será Huracán. Partido importante ya que será la antesala del clásico de Avellaneda. Por el bien del club, se espera que ante los dirigidos por Cappa (presente en la Fortaleza granate) el equipo pueda comenzar a levantar vuelo.
Esté quien esté, integre quien integre cada conformación académica, la ilusión siempre se renueva ante el amanecer de una competencia. Y el 2009 no quedó exento. Por el contrario, se agregó el condimento que luego de casi una década, la institución es comandada por un presidente y una comisión directiva.
El objetivo pues estaba destinado a incorporar jugadores de gran peso jerárquico para sacar al club de la mala situación deportiva y ubicarlo entre los puestos de vanguardia. De los cuatro cupos disponibles para que arriben futbolistas, Racing contrató a Falcón, Vigneri, Castromán y está al caer lo de Tito Ramírez, el delantero tan ansiado por Llop.
Pero el plantel sufrió una baja muy importante. El generador de fútbol, Maximiliano Moralez, no pudo arreglar su continuidad y pasó a Vélez. Muchos, por no decir todos, pensaron que esta ausencia podía ser notoria en el juego del equipo en las primeras fechas. Y efectivamente eso ocurrió.
El primer eslabón de esta larga cadena fue Lanús. Una entidad seria, acorde a lo que las leyes de un cuadro con pretensiones altas indican. Cuenta con un presidente, el doctor Marón, cuyo proyecto de institución fue a largo plazo y ahora se están desplegando los resultados. Conformó, junto con Ramón Cabrero, un semillero inagotable de excelentes jugadores que nutrieron a la Primera de forma inexorable. En consecuencia, sólo el Granate reforzaba lo que hacía falta, el resto son todos pibes que se conocen de memoria.
Del otro lado se encontraba con un Juan Manuel Llop que armó una idea de juego con pelota al piso pero sin un conductor claro. Racing intenta desplegar un fútbol vistoso pero no tiene los elementos necesarios como para lograrlo. Moralez era el actor principal y si él, la obra no es tal.
Entonces, lógicamente, la diferencia entre estos extremos futbolísticos fue notoria. Si bien comenzó la Academia ganando con el tanto de Lugüercio, rápidamente Lanús puso las cosas en su lugar y dio vuelta el asunto con goles y tenencia de balón. Blanco fue determinante por derecha, lugar de la defensa racinguista en que el Chocho introdujo a García por Shaffer, y Pepe Sand hizo lo que mejor sabe hacer: goles a Racing.
El karma de dar vuelta un resultado quedó a la vista nuevamente. De ganar se pasó a perder en un abrir y cerrar de ojos. En otro parpadeo Gabriel Mercado estaba saliendo del campo por haber visto la tarjeta roja por una reacción que un profesional no debe cometer.
Con el equipo con diez jugadores se comenzó la segunda etapa intentando el empate antes del tercero granate. La premisa era matar o morir ya que había que demostrar actitud. Yacob, a pesar de tener amarilla, fue un león en el mediocampo bailando siempre con la más fea: marcar las diagonales de Valeri y Blanco. Falcón por derecha trataba de hacerse eje del juego y se asociaba con el Payaso, pero el arco quedaba muy lejos para sólo estar el uruguayo Vigneri en medio.
Lanús hizo circular el esférico y alcanzó la ventaja final. Posterior a este incidente, los minutos sobraron y la gente local comenzó su retirada del estadio mientras la visitante se hacía escuchar alentando a los jugadores y cantando por amor propio.
Al equipo le falta serenidad, dominio de pelota y gol. Reacciones como las de Mercado lo único que generan es más bronca y aumenta aún más la impotencia. Todavía el chico Pérez está muy verde como para asumir semejante responsabilidad. A través de los entrenamientos, Castromán tendrá que encontrar con celeridad su puesta a punto para ganarse el sector derecho relegando a Falcón al medio. En la delantera se espera por Ramírez para acompañar al solitario Lugüercio. Así se puede pensar en un nuevo Racing.
La Acadé puede dar más. La gente, como quedó demostrado, contribuirá en cada partido con su granito de arena. Ahora falta la contestación dentro de la verde gramilla por parte de los jugadores. El paso número dos será Huracán. Partido importante ya que será la antesala del clásico de Avellaneda. Por el bien del club, se espera que ante los dirigidos por Cappa (presente en la Fortaleza granate) el equipo pueda comenzar a levantar vuelo.
Maximiliano Értola

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