miércoles, 11 de febrero de 2009

Punto de partida de un posible destino en común

Por características y trayectoria, Lionel Messi y Diego Maradona, jugador y entrenador del equipo nacional, hacen imposible no compararlos; ambos son admirados en Francia, donde hoy jugará la Argentina
Treinta y dos años atrás, el fútbol argentino se sorprendía y asombraba al mundo por la magia de un pibe de rulitos cuya única ambición era jugar en la selección y estar en el Mundial. Después, vino una vida de hazañas y tentaciones, goles y desequilibrios. Hoy el seleccionado está en manos del hombre que más hizo por su camiseta. Ahora, otro pibe argentino, con 21 años, arranca elogios por todo el planeta. Una misma camiseta los une y el camino empieza a cobrar vida hoy mismo. Cada uno, con diferentes obligaciones. Uno con la intención de reverdecer los laureles que se marchitaron desde su retiro. El otro, con la obligación de demostrar que puede ser el jugador que la Argentina necesita como emblema en el próximo Mundial.
Ilusiones acumuladas. Deseos ocultos que van por dentro. La posibilidad de salir a jugar con Diego en el banco y con Lionel en la cancha está cerca. Se nota la ansiedad, más en La Pulga que en el actual entrenador del seleccionado. A veces no saben cómo canalizar tanta energía. Ambos esperan este encuentro de las 21 de Marsella (18 de Buenos Aires) entre Francia y la Argentina, que de ningún modo será un partido más. Constituirá, en definitiva, el punto de partida de una historia con desenlace abierto. Que ambos tendrán que escribir con sus obligaciones a cuestas.
De salida o de regreso al Pullman Palm Beach, donde está alojado el plantel albiceleste, se hace costumbre esto de cruzarse con algún francés que viene vestido con la camiseta argentina. No hay manera de dimensionar tanta reverencia por Maradona, en mayor medida, y por Messi. Porque la Argentina no es un simple equipo de fútbol por aquí. En la parte alta del acantilado donde está construido el hotel se desperdiga un séquito de hinchas capaces de desafiar la altura para darse la mínima posibilidad de ver a Diego y La Pulga cuando pasan por abajo. Todo, en un mirador espléndido desde donde se puede observar Notre Dame de la Garde, la catedral que posee una estatua de bronce de 9 metros de altura, y el Castillo de If, que describe Alejandro Dumas en E l conde de Montecristo.
El mundo del fútbol no tiene dudas de que en la actualidad Messi es el mejor jugador que existe en el planeta. No son pocos los que aseguran que es el único privilegiado de estos tiempos que resiste la comparación con Maradona. "Uno hace esfuerzos para no compararlo con Maradona", sostiene Jorge Valdano, "pero Messi no ayuda y es el que más se le acerca". Fabio Capello asegura: "Messi es lo más parecido a Maradona que he visto". Franz Beckenbauer vaticina: "Será uno de los más grandes de la historia, como Pelé o Maradona". "Veo a Lionel como un Diego chiquitito", repite Juan Sebastián Verón, que no pudo estar en este partido por una lesión. Y tampoco los rivales guardaron elogios. "Sólo Maradona hacía lo que hace Messi", afirmó Thierry Henry, compañero del rosarino en Barcelona. Y el director técnico francés, Raymond Domenech, dijo: "Se trata de uno de los mejores futbolistas del mundo. Verlo es un placer".
Quienes conocen en la intimidad a Messi saben de su admiración por Maradona. De lo que le gusta hablar de fútbol con él. Como tantos otros jóvenes de su edad, quedó hipnotizado por la leyenda. Porque aunque el fútbol que le toca vivir está inmerso en un mundo mucho más mediático y comercializado que el que le tocó vivir a Maradona, Messi es aún un joven que ve el mito Maradona como algo sagrado.
Ahora bien, tanto Diego como Lionel saben que este seleccionado debe demostrar que está integrado por los mejores del planeta, aunque éstos no lo hayan ratificado plenamente. Maradona sabe como nadie que no salió campeón solo en México ´86. Que alrededor tuvo jugadores que lo respaldaron futbolísticamente, con una estructura que se puso en función de su talento. Eso es lo que pretende el actual seleccionador en estos primeros capítulos de su ciclo. Y lo que el ex capitán espera de Leo es que imponga esa influencia desequilibrante y efectiva que él generó en México.
Nunca ocultó Julio Grondona, ni antes ni después de Alemania 2006, cómo sentía que la llegada del jugador de Barcelona alimentaba el deseo de gloria. Y nunca digirió que Pekerman no lo haya utilizado en aquel choque con el local. "Messi estuvo más cerca de darnos el título en Alemania que Maradona en el ´82. Pero nos quedamos afuera con el mejor sentado en el banco", llegó a decir. Qué pasará en el próximo es una incógnita; no lo es que Messi llegará a Sudáfrica 2010 con 24 años, uno menos que Diego en el ´86.
El dicho indica que las comparaciones son odiosas. Es imposible no entusiasmarse con la réplica casi perfecta del segundo gol a los ingleses que fue la apilada de La Pulga ante Getafe. Messi no quiere que lo comparen con Maradona: lo considera muy superior. Y Maradona no quiere que presionen a Messi emparentándolo con su pasado. Ellos dicen que son diferentes, pero el destino quiso -otra vez- que transiten los mismos pasos. No es más que otra coincidencia...

Fuente Lanacion.com

1 comentario:

Pâm Cristina LF* dijo...

Hola como estás?
Belo post, ótimo post!

Passando tambien pra te deixar un beso**
Fique com Deus!

PS: Novo post em mi blog!!
T++
=D