viernes, 20 de febrero de 2009

All Boys 3 - Los Andes 1: El Albo es cosa seria

Sacó doce puntos en los últimos cuatro cotejos que disputó. Hace ocho encuentros que no cae y de a poco va levantando vuelo jugando en casa. Liquidó al de Lomas en los primeros minutos de cada tiempo y luego se dedicó a controlar el resultado replegándose unos metros y saliendo de contra. Armando Panceri abrió el marcador que luego decoraron Zárate, de penal, y el Tanque Gigliotti. Para la visita descontó Carlos Yaqué faltando poco para el final.
Inicio de la vigésimo primera jornada de la B Nacional. Abrían la fecha en Floresta, el local, All Boys, y Los Andes. Dos instituciones que lograron el ascenso en la temporada pasada se cruzaban con objetivos distintos. El Milrayitas intenta despegar del fondo de la tabla de los promedios, que lo ubica debajo de todos los cuadros, y el Albo desea continuar con esta racha positiva de triunfos y empates que lo hacen superar puestos y puestos ante un comienzo más que oscuro de campeonato.
Ambas ideas tácticas encontraban dos líneas de cuatro, un enganche y un punta. Pocos entrenadores utilizan este diagrama. Sin embargo, en el estadio Islas Malvinas había dos idénticos. La clave para este tipo de pensamiento previo es el juego por los costados sumado a la calidad del número diez y a la contundencia del nueve. Y por cumplir estos requisitos fue que ganó el de Pepe Romero.
Mientras la banda desplegaba el inmenso repertorio de canciones que alentaron al equipo a lo largo de los noventa minutos y cuando algunos hinchas todavía estaban acomodándose en sus asientos, llegó el primer grito de la calurosa noche. Uno de los mejores laterales que tiene el ascenso, Armando Panceri, inició la jugada desde su sector y en su propio campo. Cruzó mitad de cancha y cedió el balón para el debutante Arriola que desbordó y mandó el centro por bajo buscando a la referencia de área. Gigliotti recibió pero descargó rápidamente para la diagonal del propio Panceri que definió a lo Chino Zárate poniendo, tras un remate cruzado, el 1 a 0.
La presión en los primeros instantes del conjunto local se debilitó tras el gol. Los Andes comenzó a manejar el esférico aunque sin llevar peligro a la portería de Nico Cambiasso. Dos de sus mejores armas, Bustamante y Juan Martín, enhebraron una jugada que terminó en la nada por haberse ido la pelota por encima del travesaño.
En respuesta a esto, el de Floresta salía de contra. Emanuel Gigliotti recibió por derecha estando mano a mano con Grgona, de flojo cotejo, lo encaró y pasó. Fue directamente a enfrentar a Cubito Cáceres pero al ensayar el disparo, este se fue alto y desviado.
En cuanto a situaciones de gol, ya han pasado todas. Iban apenas 20 minutos. Los de Lomas mostraban fragilidad defensiva y poca profundidad en ataque. El estandarte del mediocampo, Brítez Ojeda, era por lejos el mejor de los visitantes. Cortaba balones y trataba de distribuirlos con criterio. También tomaba el mismo la lanza e iba en busca del área rival. Empero, se le hacía muy complicado sobrepasar a las pirañas gallegas Sánchez y González, dos verdaderos guerreros españoles.
Entonces a Juan Martín sólo le llovía pelotazos. La virtud del delantero durante los primeros cuarenta y cinco minutos fue nunca rendirse y luchar cada pelota aérea como si fuera la última. Con este pensamiento ganó todo lo que vino de arriba. Ni Madeo ni Sardi pudieron medir bien al solitario punta y por eso perdían cada vez que caía un pelotazo. ¿Pero qué pasaba luego que Martín bajaba la redonda? Nada, caía en los pies de los de camiseta blanca. Bustamante quedaba muy lejos y los extremos no acompañaban. Así se le haría muy complicado buscar el empate a Los Andes.
Por eso Enrique Rabian hizo ingresar al Beto Yaqué apenas comenzó la segunda etapa. Ahora en cancha se mostraba un enlace y dos potentes delanteros. Al menos la intención de ser más ofensivos estaba.
Pero en la línea de fondo todo se hacía mal. Una pelota larga tomó mal parada a la dupla de centrales y Gigliotti corrió sólo hasta el vértice izquierdo del área mayor. Allí enganchó dejando pagando a su marcador y habilitó a Zárate que quedó cara a cara con el ex arquero de Racing. Por querer hacer una de más, el habilidoso diez desperdició el segundo tanto local. Pero era un aviso.
Tres minutos más tarde, a los seis, Fernando Sánchez quiso penetrar la defensa rival con un sombrerito entrando al área. Pero se lo detuvo, con la mano, Patricio Grgona. Por ende, Alejandro Toia sancionó de manera correcta la pena máxima. Colocó Ariel Zárate el balón en el punto penal, tomó carrera, uno, dos, tres y gol. 2 a 0 y asunto liquidado.
Sólo un descuento rápido permitiría a Los Andes resurgir en el partido. Así lo entendió el salteño Arce que remató esquinado pero Cambiasso estuvo atento y se quedó con la caprichosa.
A los nueve se acabaría todo. Walter Cáceres salió mal y lejos de su arco dando un corto despeje que de primera Ezequiel Arriola probó a la disponible valla. La pelota se elevó en demasía y dio tiempo a que el uno volviera con celeridad a ocupar su puesto. Con la puntita de los dedos y haciendo un esfuerzo fuera de lo normal, Cáceres manoteó el balón cuando este estaba por traspasar la línea de cal. Pero la mala noticia para los milrayitas fue que la redonda cayó en los pies del inspirado Gigliotti que sin dudarlo empujó y concluyó la jugada con el grito del tercer gol de All Boys.
Historia concluida. Restaban treinta y cinco minutos para ver si el local aumentaba la goleada o se dedicaba a retrasarse y salir de contra. La respuesta fue esta última. Dejó que los de Lomas de Zamora tomaran las riendas del partido y aprovechar alguna salida rápida del fondo para clavar la cuarta pepa.
La gran cantidad de público que asistió a Mercedes y Álvarez Jonte estaba entusiasmadísima con lo que mostraban los dirigidos por José Romero en cancha. All Boys se floreaba con un 3-0 de local ante un estruendoso aliento de los hinchas. Casi Umbides convierte un verdadero golazo al querer picar el balón por encima de la humanidad de Cáceres, que nada podía hacer.
Pero pasaditos los cuarenta llegó el impensado descuento. Juan Martín probó infructuosamente un remate al arco que cayó en los pies de Yaqué y se transformó en el 3-1. ¿Esperanza? No. Sólo un adorno al resultado. Aunque los ocho minutos que quedaron tras el tanto, cuatro de tiempo reglamentario más cuatro de adicionado, fueron de pura presión y empuje de Los Andes a All Boys. Todo se daba vuelta. Parecía que el segundo estaba cerca y la intranquilidad controló por unos pequeños instantes las almas de los de Floresta.
Sin embargo, Alejandro Toia, de correcta labor, marcó el final y la fiesta se desató por completo. De a poco el conjunto porteño va tomando forma y subiendo en la tabla de posiciones. Continuando de esta manera va olvidándose de los promedios y comienza a pensar en grande. De local empezó a sumar, contrariamente a lo que se venía dando. Se va formando un verdadero equipo a considerar.
La otra cara de la moneda es este Los Andes. Un Milrayitas que no encuentra el rumbo y hoy por hoy estaría descendiendo. Cabizbajo se fue su entrenador, Hrabina, del campo de juego.
El elenco de Floresta sumó su segundo compromiso logrando los tres puntos en casa. Hace ocho encuentros que no cae y suma cuatro victorias al hilo. El otro extremo es Los Andes. Ganó sólo un partido actuando fuera de casa. Empero, cortó una racha de siete encuentros sin perder.
Fue el enfrentamiento número 78 entre ambos cuadros. En 35 ocasiones se impuso All Boys mientras que en 21 el de Lomas. Las restantes 22 veces fueron empates. Sin embargo, el Albo acarrea ocho partidos sin caer ante Los Andes e igualó el mejor lapso en el historial, que entre 1948 y 1952 acumuló seis victorias y dos paridades.

En los Vestuarios:

Javier Umbides: “Yo creo que la diferencia fue en el marcador. No hicimos un gran fútbol pero lo importante es que se ganó. Ellos no nos complicaron mucho, sólo en los últimos minutos con centros. El gol en los primeros minutos nos dio tranquilidad. All Boys está para seguir sumando y estar tranquilo lo antes posible con el tema de los promedios”.
Ariel Zárate: “Los Andes tiene equipo para salir de la situación en la que está. En el juego quizá no se vio el mejor juego de All Boys hoy. Quizá se vio una actitud diferente. Nos jugábamos una final, que era el seguir pensando en la parte de abajo o ya desprenderse definitivamente. Nos encontramos con una ventaja y eso nos ayudó mucho. Esperemos que no se corte la racha”.

SINTESIS
All Boys 3 1- Nicolás Cambiasso (6)4- Cristian Vella (6)2- Jonathan Ferrari (6) 6- Carlos Madeo (6)3- Armando Panceri (7)7- Javier Umbides (6)8- Fernando Sánchez (7)5- Patricio González (6)11- Ezequiel Arriola (6) (32´ST P. Solchaga)10- Ariel Zárate (7) (30´ST G. Scamporrino)9- Emanuel Gigliotti (8) (39´ST G. Bartelt) DT: José Romero

Suplentes: 12- Martín Perelmán, 13- Lautaro Álvarez, 14- Facundo Tessoro, 15- Simón Ramírez, 16- Germán Scamporrino, 17- Gustavo Bartelt y 18- Pablo Solchaga.

Los Andes 1 1- Walter Cáceres (4)4- Matías Maidana (5)2- Patricio Grgona (3)6- Mariano Sardi (4)3- Walter Alcaraz (4)7- Maximiliano Acosta (4) (00´ST C. Yaqué (5))8- Gustavo Arce (4) (33´ST J. Bergés)5- Marcos Brítez Ojeda (6) 11- Gastón Montero (5)10- Gonzalo Bustamante (5) (16´ST J. Molfeso)9- Juan Martín (5) DT: Enrique Hrabina

Suplentes: 12- Luciano Díaz, 13- Javier Bergés, 14- Elvio Fredrich , 15- Nicolás Foglia, 16- Jaime Molfeso, 17- Daniel Fernández y 18- Carlos Yaqué.

Goles: 7´PT A. Panceri (1-0), 6´ST A. Zárate (2-0), 9´ST E. Gigliotti (3-0), 41´ST C. Yaqué (3-1).

Amonestados: All Boys: no hubo / Los Andes: 36´PT Gustavo Arce, 40´PT Juan Martín, 45´ST Walter Alcaraz.

Resultado moral: All Boys 2 - Los Andes 0

Figura: Emmanuel Gigliotti (All Boys)

Estadio: Islas Malvinas (Muy bueno)

Público: 4000 personas

Árbitro: Alejandro Toia (6)

Asistentes: Galeano / Peña

Nota Color

La similitud en ambas formaciones, en sendas tácticas y en la numeración. 4-4-1-1 fue la cifra telefónica marcada por los dos entrenadores. También coincidió el cómo estaban distribuidos en el campo de juego los jugadores con sus camisetas: 1; 4, 2, 6, 3; 7, 8, 5, 11;10 y 9. Toda una curiosidad y para nada cotidiano.


Por Maximiliano Értola.

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