El homenaje que realizó el artista plástico Daniel Zimmermann sobre la figura de Reinaldo Merlo llegó al Hall de la Fama del Presidente Perón, lugar en el que siempre debió haber estado. Ayer por la tarde se llevó a cabo la ceremonia con la presencia del protagonista, del Polaco Daulte, de Flavio Nardini y de varios hinchas que se acercaron para corear, una vez más, al mítico hombre del «Paso a paso».
La estatua cumple siete años de existencia, fue creada en 2002, pero nunca estuvo en donde todos lo anhelaban. La mala relación del DT con las autoridades de BC, que negociaban con el club, derivó en que el monumento que pertenece a la gente de Racing no pudiera estar donde debía.
Pero con la asunción de Rodolfo Molina como presidente de la Academia y con el reconocido cineasta Flavio Nardini integrando la comisión directiva y siendo el director del departamento de cultura de la institución, las cosas comienzan a estar en su lugar. Nardini, en su primera medida, enhebró este acto para el traslado de la estatua desde su hogar hacia el estadio con la presencia de los fanáticos que quisieran acercarse.
Lógicamente el teléfono sonó en la residencia Merlo para explicarle la idea y efectuarle la invitación correspondiente. «Vine porque me considero parte de Racing. Flavio (por Nardini) tuvo la estatua siete años en el living de su casa, entonces cuando me llamó y me dijo cual era su idea, me dio un orgullo bárbaro», contó el gran Mostaza.
Luego se dio inicio a la ceremonia con el relato de la creación de la estatua por parte de Nardini que más tarde, con el descubierto del busto, hizo estallar a los presentes en aplausos, y a los hinchas en el clásico canto: «que de la mano del paso a paso, todos la vuelta vamos a dar».
El ex entrenador de River, Barcelona, Chacarita, Belgrano y otros tantos más, se mostró muy retribuido por este homenaje y hasta se lo vio lagrimeando en forma disimulada: «Les agradezco esto a todos. Aunque este símbolo sea de mi persona, representa a todo un equipo y a una hinchada», expresó el emocionado Reinaldo. El Polaco Daulte, ayudante y amigo del DT, también se hizo presente en la cita y se sinceró al decir: «dejando el fútbol de lado, como persona nadie la merece más que él».
Finalizando la ceremonia formal, el poema «Gracias Mostaza» fue escuchado a través de la voz de Carlos Scarelle. Luego sí fue el turno del homenajeado de contar sensaciones, emociones y pensamientos acerca de lo que sucedió en la Academia.
Antes que nada: «ojalá que pronto el equipo vuelva a festejar otro título, porque lo merece su historia y su gente», deseó el hombre nacido el 20 de mayo de 1950. Después prosiguió a dar las formales gracias: «Agradezco el reconocimiento, fue muy emotivo. Estoy emocionado, porque en este lugar tengo recuerdos de los mejores de mi carrera». «Cuando llego acá a Avellaneda se me cruza todo eso por la cabeza y me pasan cosas lindas», añadió.
Al observar a los simpatizantes presentes pronunció: «Esto me permitió además estar en contacto con la gente de Racing, que desde el 2001 hasta esta parte me brindaron y me dan cariño todos los días. Eternamente les estaré agradecido a todos».
Luego fue consultado sobre su consideración acerca del actual equipo. A pesar de ser un gran número cinco con una aguerrida marca y poco juego, el histórico Mostaza eludió la respuesta concreta al manifestar: «Por ética no voy a hablar del momento actual. Se hizo una muy buena campaña el año pasado y se la hará también en este, porque hay un gran plantel de jugadores».
Por último se le preguntó sobre su posible tercer etapa al mando del plantel académico. «Racing es un club al que quiero muchísimo, así que no hace falta preguntar eso», fue lo que objetó el de la voz ronca.
Una vez concluida la mini conferencia la suerte cayó en la gente de Racing presente ya que Reinaldo Carlos Merlo se tomó todo el tiempo necesario para sacarse fotos y firmar autógrafos. También se dio el curioso diálogo con un hincha que le señaló al DT que su pequeño hijo no había visto campeón al equipo. Mostaza, rápido como de costumbre, le replicó: «Ya lo vas a ver».
Así se dio fin a esta ceremonia en la cual la estatua estará en el Hall de la Fama del Cilindro de Avellaneda, aquel estadio que estuvo repleto mientras los dirigidos por Merlo empataban y se coronaban en el José Amalfitani, bajo otra multitud celeste y blanca.
Además se termina la añeja estadía del busto en la casa de Flavio Nardini. Él mismo refleja sus emociones y relata el por qué el homenaje se encontraba allí: «Tuve la estatua en custodia durante casi siete años, desde que debimos sacarla de la galería de Villa Devoto y buscarle un lugar seguro por las amenazas de destrucción que habían hecho hinchas de Independiente. La coloqué en el living de mi casa, en un rincón bien iluminado, para que se pudiera ver desde cualquier lado. Encontrar a Mostaza todos los días me daba alegría y, a la vez, me permitía hacerle un tributo diario por todas las satisfacciones que nos dio. Siento nostalgia y algo de tristeza, porque ya formaba parte de mi familia».
Ahora sí los simpatizantes racinguistas por fin podrán disfrutar y apreciar a su Mostaza Merlo con los famosos cuernitos en su mano izquierda. Reflejado tal cual es en la vida real, Zimmermann lo recreó con la camisa y la cabellera hacia atrás que tanto lo caracterizaban. «Hinchas de Racing, a disfrutarlo».
Maximiliano Értola
miércoles, 14 de enero de 2009
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