Con los goles de Roncaglia y Noir, uno en cada período, Boca se impuso por 2 a 0 a la Academia y se quedó con el Pentagonal de Grandes. La diferencia en el marcador fue similar en el juego a partir de los 30 minutos de la primera etapa, en la cual fue mal expulsado Franco Peppino. Racing, además de no jugar bien, mostró demasiadas falencias defensivas y ofensivas.
Juan Pablo Pompei, de pobre actuación, dio comienzo al cuarto y último partido de xeneizes y racinguistas por el torneo estival. Como suele suceder, fue el conjunto de Avellaneda quien presionó a más no poder a su rival, asfixiándolo y no dejándolo salir del fondo con comodidad.
Pero este trabajo que ejercía la Acadé sobre Boca fue lo visto fecha tras fecha a lo largo del Apertura. Es una apuesta riesgosa de Llop ya que si el equipo no logra convertir, en el complemento siente el desgaste físico y deja que su contrincante tome peligrosamente las riendas del encuentro. En consecuencia, termina perdiendo la mayoría de los cotejos.
Esa reiterada situación que se dio in extenso en el campeonato pasado se vivió en la noche de ayer en el José María Minella. Parecía que Racing se comía a los de camiseta azul y amarilla, que Lugüercio se perfilaba para descocerla, que Falcón se ponía el traje de conductor, que Wagner hacía las veces de Yacob. Pero todo esto duró poco. Y el escaso tiempo en el que el cuadro albiceleste tomó el papel protagónico, no pudo pegar el grito deseado.
Entonces Boca, que contó con varios chicos de buen pie como Cháves, Díaz, Gaitán y Noir, despertó y comenzó a avanzar en el terreno de juego. Vargas pudo torcer la pulseada a su favor con Falcón y por eso el medio ya no era propiedad de Racing. Por izquierda Krupoviesa hacías que González estuviera más preocupado por la marca que por el juego. De a poco, el azul y oro se hacía el dominador del compromiso.
Pero ojo que Campagnuolo era un espectador más hasta ahora. Lo contrario del pibe Ayala, que pasó varios sustos con su defensa. Pero paso a paso Boca iba arrimándose tímidamente hacia el suelo de Mercado & Cía. Justamente el oriundo de Puerto Madryn fue a disputar fortuitamente un balón al piso con Ricardo Noir dentro del área mayor. El delantero cayó pero no fue penal. La pelota se iba al lateral pero ambos jugadores se repusieron y fueron en busca de ella. En el duelo de brazos, el izquierdo del defensor fue más fuerte que el de Boca y el árbitro cobró infracción a instancias del juez de línea.
¿Fue falta? La respuesta tendría que ser contundente: sí o no. Pero quedaron dudas porque los dos jugadores venían forcejeando. Obvio que para los de camiseta a bastones verticales no hubo infracción, cuestión lógicamente desigual para los de la franja amarilla horizontal.
El punto es que Gaitán ejecutó el tiro libre que se le coló a Campa por el segundo palo y la redonda dio en el travesaño con tanta suerte para Boca que Roncaglia se la llevó puesta involuntariamente marcando la apertura del tanteador. La mayoría del público presente, incluyendo a los relatores, tardó en reconocer que la pelota había ingresado en el arco.
En paralelo al festejo boquense, los jugadores de Racing se le fueron al humo tanto a Pompei como al juez asistente. También el Chocho desde su corralito emitía su juicio sobre la jugada. Pero todo el nerviosismo se potenciaría segundos más tarde cuando Peppino cometió un foul sobre la rodilla de un jugador rival y vio directamente la tarjeta roja. Exagerada medida. El árbitro se dejó llevar por el espíritu exaltado que tenían los hombres de Racing, para nada justificado.
Desde afuera Llop pedía tranquilidad porque el partido se iba de las manos en los instantes finales del primer tiempo. El gol fue a los 44 y la expulsión a los 45. Minutos fatídicos vivía la Acadé dentro del campo hasta que Pompei pitó el final.
Repasando las ocasiones de gol, Boca sólo tuvo un débil cabezazo de Philippe que dominó sin problemas Campagnuolo. En cambio Racing contó con una sucia volea del debutante Vigneri que pasó cerca del palo izquierdo de Ayala, más algún remate aislado de Lucero y de Lugüercio.
Para los segundos 45, Aveldaño reemplazó a González, con lo cual la línea de cuatro en el fondo persistía. Pero al fortalecerse la defensa, se debilitó en demasía el medio. El problema fue que Falcón nunca fue un claro volante por derecha. JC continuó actuando como doble cinco de Wagner y por eso nadie cubría el hueco dejado por González. Por ende, el pobre de Lluy tenía que adelantarse para chocar con Cháves y Noir, que se tiraban por su costado. Sí las escaladas de Krupoviesa sufrían el obstáculo de Lugüercio, pero el Payaso se desgastó físicamente en una tarea que poco tenía que ver con sus cualidades y por eso el arco de Josué Ayala quedaba más lejos que antes.
Y Boca se aprovechó de esta situación a los diez minutos. Un quirúrgico pase entre líneas y a espaldas de Lluy habilitó a la perfección al veloz Noir que quedó mano a mano con el de guantes. Este último alcanzó a tocar el balón pero rápidamente el punta realizó una mediavuelta a lo Turco Asad ante el Milan de Italia en 1994 y clavó el dos a cero que sería definitivo.
No hubo respuesta de Racing. Esto fue producto de la inferioridad numérica y del cansancio de los jugadores. Shaffer no fue el mismo que siempre, estuvo impreciso con la pelota en sus pies y por eso pasaba poco y nada al ataque, con lo cual Lucero quedaba muy solo por izquierda. Lo mejorcito del equipo estuvo en el mediocampo con Wagner, que debió haber sido expulsado, y con Juan Carlos Falcón.
Lo que no faltaría en la noche sería otra polémica. Un centro cayó al punto penal boquense y Forlín saltó pero tocó el esférico claramente con la mano. Fue instantáneo el reclamo de todos los jugadores de celeste y blanco que merodeaban la zona. Fue evidente el penal, que no fue tal porque no fue cobrado. La vieron todos menos el hombre que debía verla, el de negro.
Luego, no pasaría más nada. Boca tocaba y hacía circular la pelota mientras Racing se agrupaba en defensa tratando que la ventaja y el resultado no prosperasen. Este objetivo fue logrado. Pompei no adicionó nada y el partido se consumió en el 2 a 0 final. Boca logró la copa veraniega. Racing deberá replantearse con seriedad el cómo defender y el cómo atacar, porque jugando así, el panorama rondará el gris tirando más a negro que a blanco. Pero todo puede cambiar de cara al comienzo del torneo, que será ante Lanús en algo más de diez días. Esperemos que así sea.
Síntesis
Racing Club (0): Gustavo Campagnuolo (5); Brian Lluy (5), Franco Peppino (3), Gabriel Mercado (4) y José Shaffer (3); Leandro González (4), Juan Carlos Falcón (6), Martín Wagner (5), Adrián Lucero (4); Pablo Lugüercio (6) y Nicolás Vigneri (5).
DT: Juan Manuel Llop.
Boca Juniors (1): Josué Ayala (5); Julio Barroso (4), Facundo Roncaglia (5), Juan Forlín (5) y Juan Krupoviesa (5); Cristian Chávez (5), Fabián Vargas (7), Damián Díaz (5); Nicolás Gaitán (6); Ricardo Noir (7) y Jonathan Philippe (4).
DT: Carlos Ischia.
Goles: PT 44' Roncaglia (0-1) y ST 10' Noir (0-2).
Cambios en el segundo tiempo: Lucas Aveldaño (5) por González (RC), Fondacaro por Barroso (BOC), José Chatruc por Falcón (RC), 31' Pablo Caballero por Vigneri (RC) y Mouche por Noir (BOC).
Árbitro: Juan Pablo Pompei.
Estadio: José María Minella.
Maximiliano Értola
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario