Gimnasia igualó faltando tres minutos
La Academia Racing Club empató con el Lobo platense 1 a 1 en la calurosa tarde de sábado. Néstor Pittana fue el encargado de repartir justicia en el Cilindro y su tarea no fue mala. Moralez abrió la cuenta para los de Llop en el primer tiempo con un golazo de derecha pero sobre el epílogo del encuentro apareció la cabeza salvadora de Ariel Agüero para poner la paridad que sería definitiva.
Una tarde a puro sol en el Presidente Perón tenía como testigos a los fieles hinchas académicos y triperos. La excelente y melosa relación que mantienen ambas parcialidades permitió que varias familias se acercasen al estadio para presenciar el cotejo. La mayoría del público se hizo presente sobre el comienzo del mismo y gran parte del mismo se ubicó sobre el costado en el que está el mástil, en ese donde la sombra era la que reinaba.
A las 17:10, y con la final de la Davis en su punto cumbre, se largó el match. Previo al mismo cabe destacar la ovación que recibió Chirola Romero de la gente de Racing y todo lo contrario, silbidos e insultos, que se llevó el Gato Sessa.
A los 16 estalló el Cilindro con el primer grito de la tarde. Fue cuando Maxi Moralez sacó un corner corto para José Shaffer que tocó de nuevo para el Enano. Frasquito, vivo de naturaleza, salió rápido de la posición adelantada y recibió el balón absolutamente sólo. En consecuencia, encaró hacia el área, levantó la cabeza y colocó la esférica en el segundo palo del arquero de Gimnasia que nada pudo hacer para evitar el delirio racinguista. Go-la-zo de Maxi para poner el 1 a 0.
La hinchada ya pensaba en el duelo siguiente ante Boca. Los seguidores académicos gritaban y cantaban en contra de los bosteros a más no poder. En el partido pasaba poco y nada hasta que Agüero pifió un rechazo y cedió a Lugüercio una limpia corrida desde mitad de cancha hasta el arco de Gastón Sessa. El Payaso corrió y corrió, metió la diagonal cuando llegó al vértice del área grande y remató. La redonda fue, lamentablemente, al cuerpo del arquero de buzo oscuro y por eso no fue el segundo gol del suplemento.
Comenzada la segunda etapa empezó también el sufrimiento de siempre. Todo el equipo replegado del mediocampo para atrás. ¿Fue igual que otras veces o fue mérito del rival? Es un combo de ambas. Moralez y Lugüercio jugaron casi en el círculo central y en aventureras ocasiones intentaban llevar peligro a los defensores platenses.
Gimnasia atacaba y atacaba sin cesar. Ponía hombres de vocación ofensiva y acumulaba torres en el área académica. Racing seguía defendiéndose y tirando la pelota lo más lejos posible del arco de Migliore, que hasta el momento no tenía acción.
Pero a los 42 llegó un tiro de esquina desde la izquierda de la defensa blanca y celeste. El balón fue a la puerta del área chica y un limpia cabezazo de Agüero se metió en el arco que da a La Guardia Imperial.
Sí, 1 a 1. Sí, otra vez. Sí Racing, sí. Otra vez un tal Agüero arruina el griterío académico y da lugar a que el visitante se lleve el primer plano televisivo y gráfico. El culpable de la bronca de los hinchas fue el defensor que supo actuar en el descendido San martín de San Juan.
Insisto con el análisis del complemento: ¿Mérito del Lobo o tirada atrás de los de Llop? La verdad la tiene cada uno de ustedes.
Maximiliano Értola
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