Desde el entorno de Salas confiaron que su "decisión tomada" es la de finalizar una carrera de 15 años.
Sus dos goles del domingo para la U pudieron ser los últimos.
Esa "decisión tomada" de la que habló el martes contenía la entonación y las dudas de una despedida. Muchas veces lo han retirado, pero nunca tantas como en estos tres días. Quizá porque, esta vez, el que dice 'basta' es él. El Matador. José Marcelo Salas. El hombre que patentó un festejo como pocos. Rodilla izquierda en tierra, dedo índice de la mano derecha apuntando al cielo, cabeza agachada. Unico.
Esa postal universal, que para su regreso a River se hizo estampita, se vio dos veces el domingo en el 3-2 de la U de Chile al Cobreloa, insuficientes al fin para revertir el 3-0 de la ida de cuartos de final. Todo indica que serán las últimas fotos de dicha celebración. Al menos eso confiaron desde el entorno del (ex) jugador. Primero fue su padre (ver aparte) y luego Julio Pastén, secretario general del Sifup y amigo íntimo de Salas. "Hablé con él antes del partido del domingo. Me ratificó su decisión y creo que es la más acertada. Merece irse con reconocimiento y no perder todo lo que ha sembrado por alguna baja actuación. Es el momento adecuado. Los dos goles dicen mucho de lo que fue su carrera", confesó Pastén. Sin embargo, para que palabras parecidas salgan de la boca del Matador habrá que esperar. Para anoche se preveía una reunión con los dirigentes de la U, pero el chileno de 33 años eligió refugiarse en su Temuco natal, donde tiene pensado pasar buenos ratos una vez retirado, ya que es el dueño de Unión Temuco, un club de la 3ª trasandina.
Del otro lado de la Cordillera creen que es el momento indicado para el adiós. Que esa rodilla derecha que se lesionó a los dos meses de haber llegado a la Juventus (2001) no da más. "Entrenándose y cuidándose al 100% podría jugar un partido por semana", reveló una fuente cercana. Y desde la U ya deslizaron que a Salas le facilitarían el equipo para una despedida soñada. Para que suene por última vez el himno apropiado de los Cadillacs, 15 años después y con goles por todos lados. En River, claro, seguirá siendo ídolo pese a que su segundo ciclo sea más recordado por las 14 lesiones y lo que no fue. La imagen es la de siempre.
Fuente ole.com.ar
viernes, 28 de noviembre de 2008
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