Parecía ser una práctica normal para los jugadores de Boca antes de encarar el Superclásico este fin de semana. Pero el entrenamiento que debía empezar a las 10 de la mañana fue interrumpido por una charla que llevó más de una hora.
¿De que hablaron? Quizá de la táctica para el partido contra River o mejor aún de alguna jugada con pelota parada. Pero no fue así. Conocida como la “charla anímica” antes de un compromiso tan importante y después de las malas actuaciones, Carlos Ischia y el cuerpo técnico tocaron el tema de Riquelme vs Cáceres.
Al darse por terminada la reunión el plantel se predispuso a comenzar con las actividades físicas correspondientes. Mientras Román corría con Ibarra por un lado, Cáceres hacia lo mismo pero en la otra mitad de la cancha. A la hora del fútbol reducido Cáceres estaba entre los jugadores, el 10 se dedicó a patearle penales a Caranta.
No se cruzaron. Si se vieron no se acuerdan. Las cosas parecen estar más calmas y los rostros de algunos del los jugadores aparentan tranquilidad.
Para el “Topogigio” las cosas que dijo “el muchacho” son indefendibles y para este muchacho el 10 es complicado.
Ha tan solo unas horas del clásico las discusiones quedaron de lado y los conflictos esfumados. El lunes a la mañana. ¿Seguirán igual?
Por Matias Domeniconi.
matiasdomeniconi@hotmail.com
sábado, 18 de octubre de 2008
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