Luego de la crisis que vivió la Argentina en el año 2001, bajo la presidencia de Fernando de la Rúa y teniendo a Domingo Cavallo como ministro de economía, el peso cayó, se devaluó. Como consecuencia de todo lo sucedido, las instituciones deportivas sin fines de lucro se vieron obligadas a vender, como mínimo, un futbolista por torneo para poder sobrevivir.
La realidad de cada equipo cambió. Los nombres propios relevantes que cada uno de ellos tenía entre sus filas fueron escaseando y dieron lugar al surgimiento de los juveniles de inferiores. Las ventas de los futbolistas que se ejecutaban al exterior servían para mantener al club a salvo económicamente. Cada jugador cuyo rendimiento era superior al normal era vendido rápidamente hacia los poderosos europeos o a grupos empresarios.
Hoy por hoy el público se acostumbró a observar, cuando va a su estadio, jugadores de baja edad y a muy pocos mayores de 30 años. Son escasos los ejemplos de equipos que en su plantel cuentan con más de tres figuras rutilantes. Ni siquiera Boca y River pueden tomarse tal gusto, prueba clara de cómo están las cosas hoy.
Ejemplos que a uno se le vienen rápidamente a la cabeza son los casos de Javier Saviola, Carlos Tévez, Javier Mascherano, Lisandro López, Sergio Romero, Martín Demichelis, Pablo Zabaleta, Serio "Kun" Aguero, Maximiliano Moralaez, Fernando Cavenaghi, Oscar Ustari, entre otros.
Tal vez a usted piensa sobre alguno de ellos que ya estaban en edad de emigrar o que hace varios torneos que venían jugando en sus respectivos clubes. Pero si lo analiza, no es tan así. El caso del juvenil arquero de Independiente Ustari, uno piensa que tiene más experiencia de la que realmente tiene porque ha jugado. Actualmente tiene 22 años y ya actúa en el fútbol español. Lo que pasa es que agarró la Primera del club de Avellaneda en el año 2005, con tan sólo 18/19 años de edad. A los 21 se fue para el Getafe, con lo cual no puede decirse que tiene una extensa experiencia. Y así pasa con el resto de los casos mencionados.
Pero de aquí surge un nuevo problema. ¿Cuál? el de que algunos futbolistas emigran con tan insuficiente capacidad para vivir en otro país, otra cultura, otro fútbol, que terminan volviendo al poco tiempo de urgencia a sus clubes natales poruqe no pudieron adaptarse o a vivir lejos de su familia y amigos o al nuevo desarrollo del juego de la redonda.
Claro ejemplo de éste último caso es Maximiliano Moralez. "Pulgarcito", de 21 años, surgió en la Primera de Racing hace dos temporadas. Luego viajó a Rusia para jugar en el FC Moscú. Pero no logró incrustarse en el nuevo fútbol, en el nuevo mundo que significó para él Rusia, que debió volver a los 6 meses de vuelta a Racing porque no jugaba allá y él, en lo personal, quería levantar el nivel para lograr un cupo en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (cosa que no pudo lograr).
Inmadurez, falta de personas cercanas que aconsejen adecuadamente y el dinero ofertado son las principales razones por las cuales los jugadores deciden irse y ven como buenos ojos jugar en Europa, o en algunos casos México y el Medio Oriente.
Por Maximiliano Értola.
sábado, 11 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario