martes, 19 de agosto de 2008

Esta vez nos tocó a nosotros

Martes por la noche en Beijing, 10 de la mañana hora Argentina, se enfrentaban la Selección Nacional y su par de Brasil por la segunda semifinal de los Juegos Olímpicos.
De un lado el conjunto del checho Batista, que luego de liderar su grupo, eliminó a Holanda en el tiempo extra con gol de Di María. Del otro el equipo de Dunga, quien también ha ganado con facilidad su grupo y en cuartos superó a la Selección africana de Camerún. El scratch, hasta aquí, no había recibido goles en contra, detalle no menor ya que el plantel que condujo Marcelo Bielsa en Atenas 2004 fue campeón sin recibir un solo gol en todo el certamen. Dos países sudamericanos, dos potencias mundiales, dos equipos ofensivos y de buen pié que son dirigidos técnicamente por ex volantes centrales, se enfrentaban en Beijing reeditando un viejo clásico del continente americano.
El partido se presentaba de la siguiente manera: Argentina paró en cancha cuatro defensores (con dos laterales que pasan al ataque constantemente, aunque un poco más Zabaleta que Monzón), dos volantes centrales (uno más de marca como Mascherano y otro de quite y buen pié como Gago), tres encargados de crear juego (por izquierda Di María, quien se ganó la titularidad, por el centro Román y por derecha Messi) y un punta (el, a veces solitario, Kun Agüero). Dunga también paró una línea de cuatro en el fondo (con dos marcadores de punta bien ofensivos), tres volantes centrales (uno de marca como Hernanes y dos de buen manejo como Lucas y Anderson), un enlace, un mediapunta (el apagado Ronaldinho) y un delantero.
Promesa de buen fútbol había ya que entre los 22 jugadores presentes en el estadio, varios cuentan con habilidades y destrezas poco comunes, como Riquelme, Messi, Agüero, Diego, Ronaldinho. También no había que olvidarse de la instancia del juego, una semifinal de JJ.OO., título que el pentacampeón del fútbol mundial no posee.
Comenzado el partido la Argentina trató de pararse lo más lejos de su arco posible. Era claro el mensaje de Batista de presionar la salida brasileña y no dejar tomar control del balón a Diego y Ronaldinho, por eso tanto Zabaleta como Gago estaban continuamente encima de dichos jugadores de camiseta amarilla. Un seguro Sergio Romero (titular ante la lesión de Ustari) daba la confianza que necesita la línea de defensores para soltar a los laterales un poco más a la hora de atacar. Faltó algo de conexión entre los encargados de generar juego, Di María estaba muy abierto por izquierda y muy lejos de la posición de Messi. Cuando se se hilvanaba un esbozo de jugada, el mediocampo de Brasil cortaba con reiteradas infracciones, faltas mínimas pero que servían para detener el avance argentino. Agüero casi que no tuvo contacto con la pelota y fue absorbido por los lungos y rudimentarios centrales, Alex Silva y Breno. ¿Qué hizo Brasil? poco y nada mostró el equipo de Dunga en los primeros 45 minutos. Diego nunca se hizo cargo del esférico, Ronaldinho estuvo muy pegado a la raya y Zabaleta, por ese lado, le ganó ampliamente el duelo. Tal vez lo más claro de la verde amarela fue su lateral derecho, Rafinha, quien principalmente al comienzo del partido escalaba posiciones y superó en reiteradas ocasiones a Monzón, pero su final de jugada era pobre y se diluía.
Hasta aquí era un típico partido de final. Pero en el segundo tiempo todo cambió. Argentina fue aún más agresiva que su rival y antes de los 15 minutos ganaba 2 a 0. Dos buenas combinaciones colectivas le permitieron a Agüero anotar sus primeros porotos en los Juegos. El primero se inició por el costado izquierdo del ataque argentino, derivó en un fallido remate al arco del ex Rosario Central que el Kun pudo desviar para abrir el marcador. El segundo tuvo origen por el flanco derecho y el novio de Yanina Maradona no tuvo más que hacer que dar el "pase a la red".
La reacción del rival fue solamente una ráfaga. Luego del primer gol, Brasil contó con dos ocasiones seguidas en las que pudo empatarlo, es más, anotó un tanto pero este fue en posición adelantada (bien sancionada). Fueron solamente un par de minutos los que el pentacampeón dominó al conjunto albiceleste.
Haciendo circular el balón, el Seleccionado argentino mantenía la ventaja ante la desesperación del contrincante. Cuando puso el pié en el acelerador, liquidó la cuestión con el gol de Juan Román Riquelme desde el tiro del punto penal. La víctima de la infracción fue el Kun, quien encarando dentro del área mayor, fue trabado en su pié izquierdo y derribado. El árbitro del partido, el uruguayo Martín Vázquez, no dudó y pitó la falta. El creativo de Boca Juniors transformó la sanción en gol luego de rematar al medio del arco.
Partido liquidado. Solo restaba saber si Argentina convertiría un nuevo gol. Esto no sucedió y el partido se vio algo manchado luego que los jugadores brasileños cometieran infracciones duras y voluntarias que costaron la tarjeta roja a Lucas y Thiago Neves. En ningún momento los futbolistas del quipo ganador sobraron a sus rivales, como hizo aparentar Ronaldinho a Monzón luego de comerle una infracción en la que debió haber visto la cartulina amarilla.
3 a 0 fue el resultado final con el que Argentina, por fin, derrotó a Brasil. Luego de las frustraciones en Copa América, Copa Confederaciones y amistosos, nuestra Selección se dio el gusto de dejar al pentacampeón mundial otra vez sin la posibilidad de ganar la presea dorada, única mención que está ausente en sus amplias vitrinas.
El último eslabón de la cadena es Nigeria. El seleccionado africano goleó en primer turno a Bélgica por 4 a 1 y se aseguró el pase a la final. En definitiva, Argentina tendrá una especie de revancha por lo sucedido en Atlanta 1996, cuando Nigeria le birló el primer puesto. La cita será, para nuestro país, en el amanecer del sábado (una de la mañana, doce del mediodía en el país asiático) en el Olímpico de Beijing. El país espera por otro oro (recordemos que hoy Argentina logró su primera presea dorada, fue en ciclismo a través de Curuchet y Pérez).
LO MEJOR: la paciencia que tuvo el equipo del checho para controlar la pelota y golpear en el momento justo. Para llevar acabo esto, contó con una sólida defensa que permitió pensar más en el juego ofensivo
PARA CORREGIR: por momentos Agüero queda muy desconectado de los creadores del equipo, faltaría más unión entre el punta y el resto de los jugadores. Por otro lado no entiendo como Batista no realizó cambios luego de la tercera conquista. Restaban 15 minutos y se sabe del cansancio acumulado y que la final será bajo un intenso calor. Si fue por precaución, cinco minutos luego del tercer gol Brasil se quedó con 10 hombres. La historia estaba más que liquidada, no hubiera venido mal darle quince minutos de descanso a Riquelme y Mascherano y prevenir de golpes a Messi.
ARGENTINA: Romero (7); Zabaleta (7,5), Pareja (7,5), Garay (7), Monzón (6,5); Gago (7), Mascherano (8); Messi (8), Riquelme (7), Di María (7); Agüero (8,5).
BRASIL: Renán (5,5); Rafinha (6,5), Alex Silva (5), Breno (5), Marcelo (5); Lucas (4), Hernanes (5), Anderson (4,5); Diego (3); Ronaldinho (4,5); Sobis (4).
MEDALLA DE ORO: el equipo argentino
MEDALLA DE PLATA: Kun Agüero
MEDALLA DE BRONCE: Mascherano
Por Maximiliano Értola.

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